Esta magistral novela es un inmenso canto a los sentimientos, por encima de los intereses, las normas y los dictados de cada época.
Joan Dolgut y Soledad Urdaneta viven su primer amor en un contexto en el que todo los separa: las clases sociales, las costumbres, el dinero... incluso un océano. Su vida se convertirá en un permanente y dilatado sueño inacabado, que sólo despertará al término de sus existencias, con un sorprendente final.
Sus respectivos hijos tratarán de descubrir el gran secreto que dominó la vida de sus padres y los llevó a la muerte. Entre ellos dará comienzo una historia que entrelazará sentimientos inesperados, pasiones sin resolver, contradicciones, equívocos, espiritualidad y erotismo, narrados con una intensidad vivencial y literaria única, y que ha sido calificada como idealismo mágico.
Leer a Ángela Becerra se convierte en una fuente de sensaciones a flor de piel, notar y sentir cada una de las palabras que nos cuenta en sus libros, si ya quedé encantada con Ella, que todo lo tuvo y Lo que le falta al tiempo ahora vuelvo a enamorarme de su manera de escribir y describir historias y sentimientos.
Esta vez nos encontramos en un comedor con dos personas muertas, Joan Dolgut y Soledad Urdaneta... allí acuden sus hijos y la policía, nadie sabe que ha podido ocurrir y el porqué han llegado a ese desenlace. A partir de ese instante se inicia una investigación que nos levara a conocer a estas dos personas y sus historias, sus desgracias y alegrías, sus encuentros y desencuentros, su amor truncado, otro que empieza como herencia, clases sociales que separan, que acobardan, que hunden, que desprecian a los que no son de su estatus... lucha y valor sin recompensa, años de sufrimiento, de sequedad emocional, de dudas y remordimientos, de no vivir... la historia de un amor destinado a triunfar aunque sea tarde y fugazmente, aunque eso no le quite ni un ápice de intensidad.
Imprescindible.
Después de dos meses de búsqueda infructuosa y noches desoladas, cuando le quedaban por visitar los últimos cinco Dolguts del listín, Soledad Urdaneta tuvo un sueño. Soñó que lo encontraba. Que volvía a tener catorce años y corría por la playa pisando carcajadas de mar, bañándose de besos. Que Joan venía en volandas a abrazarla llevando alas en los pies que los elevaban del mundo y de las piedras. En su vuelo de amor, observaba a su hija que se quedaba en tierra, pero de repente el rostro de ella ya no era el suyo, era el de su madre, que gritaba que volviera, que le ordenaba a voces bajarse de las nubes. Soledad no le hacía caso, volaba alto atravesando el cielo. Ese día supo, con la certeza de un sueño, que lo encontraría.
Sabiendo que su dueño Andy, que ya no es un niño, se prepara para ir a la universidad, el vaquero Woody, el astronauta Buzz y el resto de sus amigos juguetes comienzan a preocuparse ante su incierto futuro. Efectivamente todos acaban en una guardería, donde por ejemplo la muñeca Barbie conocerá al guapo Ken. Esta reunión de nuestros amigos con otros nuevos juguetes no será sino el inicio de un montón de trepidantes y divertidas aventuras.
Siempre se ha dicho que segundas partes nunca fueron buenas pues imaginar si hablamos de una tercera parte... aunque todas las reglas siempre tienen excepciones y en este caso nos encontramos con una de ellas. No sólo no declina el nivel sino que a mi me ha gustado mucho más que la segunda...
Hay aventura, hay risas, hay lágrimas, hay buenos, malos buenos-malos y malos-buenos, hay una evolución en los personajes aunque no dejen de ser animaciones. Hay amistad, compañerismo, egoísmo, amor, comprensión, diversión, calma, locura, terror...
Y como siempre un espléndido corto de animación al principio.
Una última recomendación, no os levantéis hasta que terminen las letras, no tiene desperdicio.
Cala Vinyes
Cala Agulla
Cala Agulla
Cala Major
Cala Major
Fotos: Dsdmona, Junio 2010
Y el silencio lo impregna todo...
Foto: Neblina, Frontera entre RCA y Congo, Agosto 2.010
A lo largo de los últimos años, en privado y con la ironía que la caracteriza, Esther Tusquets decía: "acabaré siendo una vieja dama indigna, haré lo que quiera y diré todo lo que pienso". Y como resultado de esa chocante vocación, Tusquets, sin perder nunca la dignidad, ha escrito este libro en el que dice lo que piensa. Segunda parte de su exitoso
Habíamos ganado la guerra, éste es un libro verdaderamente insólito en nuestra literatura debido a la sinceridad, el desgarro, la osadía y la naturalidad con la que la autora nos habla de su vida privada, amorosa, social y profesional. Desde la época en que crea Editorial Lumen hasta ahora mismo, cuando a los 73 años acaba de perder a su último amor, Tusquets narra la vida cultural de Barcelona y Madrid de los años 60 y 70. La
gauche divine, figuras como entre otros, Carlos Barral, Óscar Tusquets, Luis G. Berlanga, Ana María Matute, Neruda, Carmen Martín Gaite, Ramón Masats y Cela, pasan por estas páginas estupendamente retratados, pero también -y sobretodo- se centra la autora en la rememoración de quienes han conformado su vida sentimental, amorosa e incluso cotidiana. Todo ello con la sinceridad y pasmosa franqueza que la caracteriza y que, dada la hipocresía imperante en nuestra sociedad, son motivos de escándalo y polémica. Una voz descarnada y sincera, tremendamente emotiva y lúcida, de una valentía temeraria.
Algo más lenta y difícil de leer que la primera parte de sus memorias, con muchos más nombres, más acontecimientos, actividades, cotilleos, enfados, risas, amores, desamores, traiciones, ambiciones, separaciones, uniones (de hecho y de negocio), amistad... tal y como dije en la primera parte los recuerdos no pueden juzgarse, cada uno tiene su interpretación sobre lo sucedido, su recuerdo y puede no coincidir con el del otro... Aún así es una buena manera de aprender y conocer algo del mundillo literario de la época además de descubrir el porque de algunas editoriales.
Porta des Moll
Muralla medieval transitable en su parte superior
Una concurrida calle el día de mercado
Restos romanos de la antigua Pollentia
Playa de Alcúdia en Puerto de Alcúdia
La ciudad alcanzó su esplendor en el sigo II a.C. cuando los invasores romanos le dieron el nombre de Pollentia, que significa poder. Destruida por los vándalos en el sigo VI, recobró su grandeza con los musulmanes, quienes construyeron la alkudia (la ciudad de la colina). Las murallas que hoy en día se pueden apreciar fueron construidas tras la conquista de 1229.
Formada por calles estrechas y concurridas los días de mercado también se pueden visitar los restos romanos de Pollentia y su, bastante bien conservado, Teatro, situado a las afueras de la ciudad enmurallada.
Fotos y texto: Dsdmona, Junio 2010
Un grupo de personas de la tercera edad acude a unas clases de sexo donde les recuerdan que su cuerpo todavía está vivo. Allí aprenden los unos de los otros, hablan de sus vivencias… Olga, la profesora, les ayuda a hacer frente a los problemas generados por la edad. Para eso tendrán que hacer deberes: aprender a mirarse al espejo, dedicar 20 minutos al placer… «Sexo es vida —les dice— porque el sexo tiene que ver con las sensaciones, y no dejamos de sentir nunca».
El cine ha representado el sexo de todas las maneras imaginables, lo ha hecho de casi todas las edades y condiciones sociales aunque pocos se han atrevido con el sexo en la vejez. ¿POr ser mayor se deja de tener ganas de sexo?¿es que ya no hacen el amor las personas mayores?¿te jubilas también del sexo y el amor cuando terminas tu vida laboral? Está claro que no estarás al mismo nivel ni en eficacia ni en aguante pero las ganas de disfrutar se mantienen toda la vida...
Esta película trata de eso, de reeducar a un grupo de mayores, de explicarles que no porque tengas edad han de dejar de tener relaciones, les enseña una magistral profesora (Rosa María Sardà) que las caricias, los besos, los deseos, las sensaciones perduran, están ahí para ser descubiertas, solos o en compañía. Dos mujeres solteras, algunos hombres viudos, una mujer viuda y otra que vive con su hija porque piensa que está depresiva completan al grupo de estudiantes. Escenas entrañables y divertidas con Pilar Bardem como protagonista dan un toque especial a una gran película.
Muy recomendable.
Poniendo a prueba su capacidad imaginativa y narrativa, José Saramago reescribe, con su estilo característico irónico y puntilloso, una historia que todos conocemos: la de Caín y Abel. Dos son los protagonistas, Caín y Dios, o más bien dicho tres, porque toda la humanidad con sus diversas experiencias y pulsaciones cobran vida en Caín.
Sin embudos ni subterfugios, y con el punto de humor e irreverencia que conviene, el Nobel portugués hace un recorrido mordaz por diferentes pasajes bíblicos para abordar una cuestión que durante milenios ha sido considerada intocable e innombrable en todas las culturas y civilizaciones: la divinidad y el conjunto de normas y preceptos que los hombres establecen a su alrededor y que a menudo los lleva a exigir una fe inviolable y absoluta en la cual todo queda justificado, desde la negación a uno mismo hasta la extenuación a la muerte en sacrificio o a matar en nombre de Dios.
Como ja fue en "El evangelio según Jesucristo", Caín es una novela necesaria y crítica que da de nuevo cuenta del compromiso del autor con la responsabilidad de escribir. Un canto a la libertad de pensamiento y en favor del hombre.
Esta es la novela propuesta por Senderos Íberos para la segunda parte del club de lectura del mes de Junio coincidiendo con la muerte del Nobel portugués.
Al no haber leído anda antes y tener tan buenas referencias me esperaba mucho más, quizás demasiado y me he sentido defraudada. Si que he reconocido su mordaz ironía y su crítica a la condición humana pero me ha parecido demasiado inconexa la historia, poco definida en cuanto al personaje, a las historias y a los saltos en el tiempo en su particular forma de explicar algo tan conocido como la Biblia.
Estaba decidida a no leer nada más pero me convencieron diciendo que este no ha sido su mejor libro incluso entre los que le tiene verdadera devoción, así que le daré alguna otra oportunidad con el tiempo.