Patria


El retablo definitivo sobre más de 30 años de la vida en Euskadi bajo el terrorismo.

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

A veces tener cierta edad ayuda a comprender mucho más las cosas que te rodean o aquello que lees y que explica tiempos pasados. Cuando se habla de ETA y el conflicto vasco muchos ya no saben bien de que trata, lo que pasó o por que empezó y se irá diluyendo en el tiempo como ha pasado con otros momentos de la historia, no sólo de este país sino de todo el mundo, se van archivando y sólo de vez en cuando vuelven a salir a la luz.

Yo he vivido los años más cruentos y sangrientos de esta formación político militar, he visto las caras de terror de unos padres, los míos, esperando la vuelta de sus hijos, mi hermana y yo, de la piscina donde el colegio nos llevaba los viernes al haber pasado por delante de Hipercor ese fatídico 18 de junio de 1987, ser suficientemente mayor para comprender la barbarie en el atentado de Vic, de Zaragoza, la tragedia de los secuestrados, de los ejecutados a la salida de la panadería, del bar o de cualquier lugar, cuando gritar millones de personas en una manifestación no servía para nada mas que para expresar una incredulidad y una rabia sin frenos. Durante mucho tiempo la gente miraba debajo de los coches, giraba constantemente la cabeza  sin saber que eso no era demasiado efectivo para detener sus intenciones, rezar a todo lo que se creyera para no salir en las listas de perseguidos...

A pesar de todo no me había puesto en el otro lado, no entendía el porqué ocurría esto, el no dialogo, el matar por matar, a cuantos más mejor, inocentes, culpables ¿de qué? y todo en nombre de lo que ellos denominaban libertad y contra la explotación. Y sigo sin entenderlo pero quizás ahora tengo algo más de experiencia, más entendimiento y podría llegar a hacerlo si de verdad se explicara todo.

Es algo que intenta este libro, contar la vida de dos familias rotas, una por ser una víctima y la otra por tener otra forma de victimismo. Los fanatismos nunca fueron buenos y cuando a alguien le dices lo que quiere oír tiene dos opciones, seguirte o ir por libre pero ¿qué pasa si ese ir por libre implica ser tildado de españolista, de enemigo de la patria, de ponerte en el punto de mira? tenemos tendencia al borreguismo y al que dirán, al aparentar y muchas veces aunque no estemos convencidos nos dejamos llevar. No digo que todos los integrantes de ETA fueran de ese tipo pero a veces, leyendo algunos pasajes del libro da la sensación de que no tuvieran otro remedio, que se unieron por qué sino no había alternativa.

Me ha gustado especialmente Miren, una madre que lo da todo por su hijo, en el bien y el mal sentido, apoya a su hijo hasta más allá de las últimas consecuencias, si hay que ir se va, como diríamos... Es quizás el más impactante de los personajes de la novela para mi.

Y al final ¿qué queda de tanta violencia?¿muerte? nada, no solucionó nada, rompió amistades, matrimonios, vidas enteras en nombre de algo tan intangible como etéreo, todos sufren de una manera u otra, incomparables (es verdad) pero sufrimiento al fin y al cabo. 

No lo he entendido y nunca entenderé que lleva a los hombres a enfrentarse unos con otros, por que el poder tiene tanto apego.

Quizás lo que acabáis de leer no tiene nada que ver con el libro o puede que lo tenga todo, hoy sólo he escrito aquello que ha salido de mis dedos y no puedo dejar de recomendar su lectura y sólo así descubriréis la vida de dos familias, amigas, que terminaron rotas en nombre de la libertad.

Una semana en la nieve

Nicolas, de ocho años, va a pasar una semana en la nieve. Va a disfrutar, junto con sus compañeros del colegio, de una semana de diversión en una estación de esquí. 

Es lo que en las escuelas francesas se conoce como semana blanca, que permite que los niños se oxigenen con unas breves vacaciones y rompan por unos días la rutina de las clases. 

En ese paisaje nevado y gélido, Nicolas conoce a su monitor de esquí y hace un nuevo amigo, el temible Hodkann, el terror de los dormitorios.

¿A quién no le gusta ir de excursión o pasar unos días fuera de casa sin el control de los padres?¿Puede convertirse esa actividad en una fuente de terrorismo y horror? para Nicholas sí, esa semana en la nieve lo parece.

Tiene ocho años pero a veces aún moja la cama, sobretodo cuando está nervioso o asustado, y esa habitación con sus compañeros le asusta y le pone nervioso, no quiere que se burlen de él. Su temor, no encajar, ser el eslabón débil y que el matón de la clase se fije en él y lo convierta en su diana.

Su padre ya no ha ayudado llevándolo en su coche en vez de que fuera en el autocar con todos pero además ha conseguido que Nicholas haya sido el centro de atención al darse cuenta de que la maleta con la ropa para la excursión se ha quedado en el maletero del coche .

No es todo tan malo, Hodkann, el matón, parece apiadarse de él y le da una tregua. Una inoportuna subida de fiebre le acerca a uno de los monitores que se convierte en su máximo protector. Su padre sigue sin aparecer y han de decidir si lo devuelven a casa o sigue cuando esté mejor.

Por si todo el embrollo no fuera poco aparece un cadáver cerca de donde se os pueda los chicos y una sospecha se cierne sobre sus habitantes .

Otra buena novela corta de Carrère que se ha convertido en uno de mis escritores favoritos gracias a sus historias y su manera de contarlas.

El chico de los ojos de piedra


Foto: Dsdmona, David de MichelAngello, Galleria dell'Academia, Florencia, Octubre 2016

Dispara yo ya estoy muerto

Una extraordinaria novela de personajes inolvidables cuyas vidas se entrelazan con momentos clave de la Historia, desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, y que recrea la vida en ciudades tan emblemáticas como San Petersburgo, París o Jerusalén.
Dispara, yo ya estoy muerto es una historia llena de historias, una gran novela que esconde dentro muchas novelas y que, desde su enigmático título hasta su inesperado final, alberga más de una sorpresa y emociones a flor de piel.
La historia es una de mis pasiones, no la novela histórica, y sobretodo la historia convulsa, así que un libro que hable de la historia de rivalidad y desapego entre israelíes y palestinos llama mi atención. El volumen de libro hace que casi sea un libro exclusivo para las vacaciones o largos períodos ociosos así fue uno de mis libros veraniegos.
La historia es una entrevista entre el padre de un alto dirigente judío y una mujer asociada a una ONG que intenta mediar en el conflicto recabando distintas opiniones para poder, quizás, llegar a redactar un memorando con alguna solución.
La parte reacia de la entrevista la protagoniza nuestro interlocutor judío, dada la seguridad que muestra la entrevistadora sobre l història o las opiniones que saldrán de la boca del entrevistado. Poco a poco, las visiones cambian y lo que parecía ser una historia corta sin más implicaciones acaba siendo un auténtico descubrimiento por las dos partes.
No puedo contar mucho más sin desentrañar el quid del la novela pero si puedo contar que es una historia donde la amistad y las alianzas es puesta a prueba a casi cada palabra, demostrando que a veces podría ser todo mucho más fácil sin radicales o simplemente si antes de hacer una gran pelota la gente se sentará a hablar, se escucharán y todo cedieran en alguna parte.
La parte mala es que a pesar de ser una gran historia con grandes personajes que llega a ser entrañables le sobran bastantes páginas y en algunos momentos se hace demasiado redundante y repetitivo, quizás con una longitud algo menor, tiene más de ochocientas páginas, el resultado hubiera sido de diez.
Aún así es una buena lectura y una gran historia.

La hija de Robert Poste

Brutalmente divertida, dotada de un ingenio irreverente, narra la historia de Flora Poste, una joven que, tras haber recibido una educación «cara, deportiva y larga», se queda huérfana y acaba siendo acogida por sus parientes, los rústicos y asilvestrados Starkadder, en la bucólica granja de Cold Comfort Farm, en plena Inglaterra profunda. 

Una vez allí, Flora tendrá ocasión de intimar con toda una galería de extraños y taciturnos personajes: Amos, llamado por Dios; Seth, dominado por el despertar de su prominente sexualidad; Meriam, la chica que se queda preñada cada año «cuando florece la parravirgen»; o la tía Ada Doom, la solitaria matriarca, ya entrada en años, que en una ocasión «vio algo sucio en la leñera». 

Flora, entonces, decide poner orden en la vida de Cold Comfort Farm, y allí empezará su desgracia.

Una de las primeras cosas en las que piensa una chica cuando pierde a su familia directa es pensar que vamos a ser de su vida y como va a conseguir sobrevivir, si tiene la suerte d poder dispone de una herencia generosa esos pensamientos son algo más tranquilos. 

Flora está en esta situación, no tiene a nadie cercano después de haber perdido a sus padres, con una herencia confortable pero que no da para muchos lujos piensa lo manera de poder vivir L más confortable que pueda y sólo se le ocurre hacerlo de una manera.

Envía una carta explicando su triste situación a todos los parientes lejanos que le quedan pidiendo que le hagan un hueco para poder ser acogida en sus casas, básicamente de manera gratuíta, y así poder ahorrar su herencia. La única respuesta favorable que recibe es la de Cold Comfort Farm aunque no les hace mucha gracia su visita y se sienten más obligados por el pasado que por la voluntad de acogerla.

Su llegada a la granja no sólo revolucionará a sus habitantes, poco acostumbrados a los modales y maneras de hacer de alguien que se cree de alta categoría , sino también a nuestra protagonista poco dada a no ser correspondida en su deseos y peticiones y que piensa que todos deben estar absolutamente pendientes de su designios.

Poco a poco Flora irá convirtiendo la granja en un proyecto a su antojo y que no dejará una piedra sin remover.

Muy del estilo de humor inglés de principios del siglo XX, está novela es muy irónica y tiene una crítica social hacia la gente con poder adquisitiva y una "burla" a la vida que había en muchas granjas de la campiña inglesa en esa misma época, todo regado por unos personajes bien construidos y con grandes momentos de humor que hacen que todo se vaya relajando a medida que se van sucediendo las páginas.

¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?

¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, preguntó la señora Winterson a su hija Jeanette cuando ella, recién cumplidos los dieciséis años, le confesó haberse enamorado de otra chica. 

Extraña pregunta, pero poco más podía esperarse de una mujer que había adoptado a una niña para hacer de ella una aliada en su misión religiosa, y en cambio se las tuvo que ver con un ser extraño que pedía a gritos su porción de felicidad. 

 Armada con dos juegos de dentadura postiza y una pistola escondida bajo los trapos de cocina, la señora Winterson hizo lo que pudo para disciplinar a Jeanette: en casa los libros estaban prohibidos, las amistades eran mal vistas, los besos y abrazos eran gestos extravagantes, y cualquier falta se castigaba con noches enteras al raso, pero de nada sirvió. 

Esa chica pelirroja que parecía hija del mismo diablo se rebeló, buscando el placer en la piel de otras mujeres y encontrando en la biblioteca del barrio novelas y poemas que la ayudaran a crecer. Eso y mucho más es lo que ofrecen estas páginas excepcionales, donde alegría y rabia andan de la mano: un libro de memorias destinado a convertirse en un clásico de la literatura contemporánea.

Las madres tienen la tendencia a proteger por encima de todo a sus hijos, parece que sea como un gen que se enciende en cuanto tiene a sus hijos entre sus brazos, al menos en la mayoría de los casos. Una de las protecciones más usuales es prevenirlos de que sean heridos ya sea por lo que sienten o por com actúa así que la pregunta con la autora ha titulado el libro me parece de lo más natural, al menos para mi.

Normal en el contexto de hacer lo que hace todo el mundo, enamorarse de un hombre, tener un largo noviazgo, casarse, comprarse una casa y tener hijos... ¿Qué hay más normal que eso? es lo que piensa la madre de Jeanette cuando ésta le confiesa que se ha enamorado de una mujer... ¿Feliz?¿desde cuando hemos venido a este mundo para cumplir esos deseos de felicidad? Entonces tienes dos opciones, seguir la "normalidad" según tu madre o decirle ahí te quedas, me voy a ser feliz... Esta es la opción  que escoge Jeanette y que da pie a todo este ensayo sobre la vida y las decisiones que tomas/toman en la vida, sus consecuencias y como influyen y moldean nuestro caracter.

Leídos otros libro de Winters más lo que aquí cuenta entiendes muchos de sus temas, de sus escritos , su manera de ver la vida y esa búsqueda constante de la felicidad para salir de esa normalidad impuesta y que no es más que una cortina d humo hacia el propio temor de una madre que nunca supo o ser feliz e intentó que nadie a su alrededor la consiguiera. 

La gran casa

El insólito protagonista es un viejo escritorio que pudo haber pertenecido a Federico García Lorca y que se vuelve un objeto de fascinación o repulsión para aquellos que conviven con él. 

El imponente mueble, uno de cuyos diecinueve cajones está permanentemente cerrado, se torna así el hilo conductor entre los distintos ámbitos donde se desarrolla la novela. En Nueva York, una escritora ha estado utilizándolo desde que en 1972 se lo prestara un poeta chileno, Daniel Varsky, víctima de la policía secreta de Pinochet. 

Un día, una mujer que dice ser la hija de Varsky reclama el mueble, y la vida de la escritora ya no será la misma. Al otro lado del océano, en Londres, un hombre descubre el secreto que durante cincuenta años le ha escondido su mujer. 

Y por último, una joven norteamericana que estudia en Oxford traba amistad con una excéntrica pareja de hermanos cuyo padre es un anticuario israelí especializado en recuperar muebles expoliados por los nazis.

Me siento fascinada por aquellos muebles que sirven para el propósito de escribir, secretos llenos de cajones de artilugios secretos que pueden contener ves a saber que información, sus engranajes, su decoración y su estilismo. Así que cuando un libro tiene como personaje principal a un mueble de este estilo no tengo más remedio que tirarme de cabeza a hacia él, más habiendo leyendo la anterior novela de la autora .

La historia del mueble es una excusa para hablarnos de varios personajes "secundarios", sus vidas, sus sufrimientos y de lo que este mueble fue testigo.

No es una narración lineal y, quizás por eso, la historia pierde algo de consistencia, se desdibuja a la veces y pierde ese punto de tensión que había conseguido página antes.

Daniel deja en custodia un escritorio, nunca vuelve a aparecer y en cambio un mujer que dice ser su hija vuelve para reclamarlo, lo que sucedió entre medio de estos años es el nudo de la historia, el conocer que impidió a Daniel volver, que hizo que l depositaria del escritorio no se deshicieron de él, que pintan en medio de todo esto unos tratantes de muebles.

Y todo ello bajo el influjo de la poderosa narrativa de Nicole Krauss que ya me impactó en "La historia del amor" y de la que menor medida he sentido como gran fuerza en la narración.

Quizás si queréis estrenamos con la autora no recomendaría este libro pero sí si ya has entrado en su mundo y sólo quieres seguir su evolución.

Vacaciones


Vuelvo en unos días...

El noviembre de Kate

Kate vive en un edificio antiguo como su propia tristeza y hace tanto tiempo que se ha dejado llevar por la rutina que ya no recuerda el sentido de los pequeños detalles, la aventura escondida en las sorprendentes pistas cotidianas. 

Un extraño jardín y una emisora de radio colgada del cielo en una buhardilla de madera constituyen su refugio para ese otoño. 

Y, sin embargo, aunque en la pequeña ciudad de Coleridge todos ignoren las advertencias de un excéntrico meteorólogo, el tiempo está a punto de cambiar el noviembre de Kate de la mano de un hombre bueno con planes de venganza, un sábado de tortitas y la risa de los argonautas.

Últimamente parece que repito mucho eso de: "no es uno libro de los que leería habitualmente pero"... es verdad, han sido varios en poco tiempo y todos por una buena causa, gente que amablemente me ha pedido una opinión sobre sus novelas y no he podido decir No. ¿Me arrepiento? En ninguno de los casos, he disfrutado y hasta me he reído.

Kate tiene una vida gris, en el trabajo, fuera de él... No le gusta lo que hace, soporta a un jefe insoportable, se siente sola y quizás su único punto de color, o sea de felicidad, sea el jardín escondido bajo las escaleras de su casa. ¿se puede vivir toda la vida en la escala de grises y no morir en el intento?

En la vida de Kate un bar será muy importante, allí conocerá a un hombre que le dará algo de color a su existencia. Un programa de radio será también el detonador para ese cambio de tonalidad en la vida de la protagonista.

El tiempo metereológico es también un importante personaje en la historia, una gran tormenta se acerca a la ciudad pero nadie parece darse por enterado y será la causante de muchos más problemas de los que al principio podría pensarse.

Una novela de aspecto ligero, amable y sencillo que esconde bajos sus frases muchas más reflexiones de las a priori podría parecer, la soledad, la culpa, la sed de venganza, la insoportable levedad de algunos seres, la incomprensión por lo raro o diferente, la tediosidad de un trabajo  que no gusta... Reflexiones con las que todo el mundo puede sentirse identificado en algún momento u otro de su vida.

Lo bueno de este tipo de novelas llamadas feelgood es que tienen ese sabor dulce ,suave, que hace que a pesar de algunos momentos tristes o dolorosos terminemos con una sonrisa tonta en la boca y, para que negarlo, a veces esas sonrisas hacen que tu día termine mucho mejor de lo que empezó.

Gracias Mónica por pensar en mi y gracias a Roca Editorial por el ejemplar.

No y yo

Lou está en plena pubertad, se mueve en un mundo de adultos con pasos de niña. Lou es extremadamente tímida, y el hecho de ser una superdotada y de estar en una clase donde todos los alumnos tienen varios años más que ella, no se lo pone más fácil. 

Y por si esto fuera poco, al llegar a casa, Lou debe enfrentarse a una madre hundida por la depresión y a un padre empeñado en ver la vida de color de rosa. Pero eso a su estricto profesor de economía no le importa. 

Lou tiene que preparar un trabajo que deberá exponer ante el resto de la clase. Y subirse a la tarima, enfrentarse a sus compañeros... y hablar es la peor pesadilla de Lou.

Superdotada, tímida, con problemas familiares y una infelicidad palpable podría ser la definición de la protagonista de esta historia. Lou está fuera de su elemento, se siente incómoda en casa, aburrida en clase e incapaz de levantarse y exponer un trabajo delante de sus compañeros, no porque no tenga capacidad para ello sino por todo lo contrario.

Lou tenía una hermana, ya no, y su madre está pero no está, su padre hace lo que puede pero se nota que no llega a todo y que muchas veces cuando lo hace se queda en la superficie así que Lou muchas veces tiene que apañarse sola. Conoce a No, quizás una persona poco indicada para una niña de su edad, pero las conexiones son invisibles y de una manera u otra se necesitan aunque aún no lo sepan.

Lou necesita algo para un trabajo escolar, No necesita que la escuchen y algo de calor. Y así empieza una amistad extraña a ojos foráneos pero muy plausible para ellas, nada es fácil y todo se puede complicar más cuando las viejas costumbres vuelven con fuerza, ¿será suficiente los lazos tejidos durante esas tardes en la cafetería?¿sólo fue una alianza temporal que las ayuda a sobrevivir un tiempo más?

Como siempre Delphine de Vignan explora las relaciones afectivas, como nos mostramos a los demás y nos hace ver que, a veces, por mucho empeño que pongamos en ello, la vida nos tiende a arrastrar a aquello que no queríamos volver.

Siempre es un placer leerla y no puedo esperar a que se traduzca su nueva novela.

Si no puc volar

Si no puc volar és una novel·la sincera i divertida que retrata les misèries d'una dona neuròtica, insatisfeta i descarada que lluita per encaixar en la Barcelona actual, escrita per una autora amb personalitat i caràcter que despunta en el món cultural català.
L'Ànnia té gairebé quaranta anys, és periodista, però treballa passejant els gossos d'un grup de veïnes pijes. S'està engreixant a marxes forçades i continua portant calces amb dibuixets com quan era adolescent.
La seva vida és un desgavell. Després de divorciar-se a causa dels seus problemes d'infertilitat, s'instal·la a casa del seu avi; l'únic home amb qui realment pot conviure. En una de les caixes del trasllat descobreix un secret molt ben guardat: la mentida més gran que el seu exmarit li ha amagat fins ara.
El retrobament amb el seu millor amic Max, que ha tornat de Londres per passar uns dies, capgira del tot la seva existència.

Ànnia está en una edad en la que todo el mundo tiende a hacerse grandes preguntas sobre su vida, pasada y futura, replantearse algunas de las elecciones hechas y por que no hacer de nuevas. Año arriba, año abajo es lo que se denomina la crisis de los cuarenta.

No todas las mujeres/hombres tienen que pasar por ella y dar un giro de 180 grados a su vida pero si que es verdad que surgen algunas preguntas, que planteas cosas en las que antes quizás no habías pensado o no habías dado mucha importancia. Es un poco la historia de esta novela, las cosas están claras en su mente pero un click hace que todo se desmorone, que lo que tenía la certeza de saber y conocer ya no lo tenga asegurado.

Ánnia deberá aprender a jugar con las nuevas reglas, proponerse nuevas metas y retos y, sobretodo, aceptarse tal y como es, con sus manías y sus gracias, sus debilidades y sus fortalezas y empezar a estructurar a partir de ahí una nueva vida.

Nunca es tarde para reinventarse o redescubrirse y, a veces, es una de las mejores cosas que podría pasarnos.

Un buen debut en el apartado de novela ya que la autora había publicado varios libros de poesía y escrito una obra de teatro además de actuar en teatros y televisión.

Armarios y fulares


Mike Devons es un hombre felizmente casado a punto de cumplir su quinto aniversario con el amor de su vida, Alan Peterson. Ambos forman la pareja perfecta, una familia suburbana a quien todos envidian en el corazón del valle de Salinas, en California. 

Pero la llegada del nuevo jefe de Mike, Todd Michelman, hace que su mundo se tambalee. Homófobo, misógino y racista, ha puesto la oficina patas arriba. ¿Qué hará con él cuando descubra que es gay? ¿Tendrá que volver al armario? A sus cuarenta y un años, Mike ya no tiene paciencia para estas historias.

Mientras, Alan tiene el problema contrario: sus alumnos en el instituto de King City le piden ayuda para organizar un Día del Orgullo Gay extraoficial. Él acepta encantado, pero no toda la comunidad está por la labor. Las familias se le echan encima y su director, con el que tan buen rollito había tenido siempre, le llama al orden. Mal momento para descubrir lo que tu jefe piensa realmente de ti.

¿Conservarán sus trabajos? ¿Conseguirán que los problemas no afecten a su relación? Mike y Alan tienen recursos para todo, y en el camino seguro que te arrancan al menos una sonrisa. 

La vida está llena de sorpresas, y a ellos les esperan unas cuantas. 

A Ruth la "conozco" desde mis inicios en esto de los blogs aunque intentando hacer memoria no sé como fuimos capaces de encontrarnos en este gigantesco mundo. En su blog escribió algunos esbozos sobre Alan y Mike y siempre me gustaron estos personajes, la frescura y el humor que destilaban sus aventuras, así que cuando contactó conmigo para proponerme la lectura en avanzado de su primera novela, sabiendo además que los protagonistas era esta pareja ni siquiera lo dudé y hoy os traigo mis impresiones.

No es el tipo de libro que acostumbro a leer y eso, a priori, me daba algo de miedo, responsabilidad... ¿y si no me gusta qué digo? pero en las primeras páginas supe que no lo abandonaría, que lo iba a terminar y encima iba a disfrutarlo muchísimo (curiosamente me ha pasado lo mismo con otro libro de similar perfil que pronto os traeré por aquí).

Me cuesta mucho reírme con los libros, siempre he pensado que tengo un humor algo distinto pues lo que a la mayoría hace desternillarse de risa a mi ni fú ni fá, así que un libro me haga reír y sonreír tiene un mérito increíble.

Quitando una primera capa amable, risueña y un poco frívola (si queréis llamarla así) hay unas capas más profundas donde el miedo, la amistad, la competitividad, el amor, la confianza y todas sus variantes y consecuencias asoman y no tímidamente.

Un mundo donde cada vez más se habla de integración, de visibilidad, de aceptación aún da muestras de que esos términos, en determinados estados o situaciones, aún nos coartan, nos aterrorizan, tanto sentirlos como tenerlos delante. Nadie debería juzgar a nadie por quien ama o quien es es dueño/a de sus sueños, los padres no deberían tener miedo por que quien educa a sus hijos sea gay o lesbiana, no es contagioso. 

Nadie debería pisar a nadie para ascender en el trabajo y los jefes no deberían mirar con ojos libidinosos a las mujeres, no sólo son objetos de deseo, tiene su inteligencia, sus buenas ideas y una capacidad de trabajo igual a cualquiera de ellos.

Las parejas, del sexo que sean, tiene sus discusiones, sus momentos románticos, sus momentos vanales y no siempre tiene que ser una explosión de fuegos artificiales pero está claro que si no se cuida cada día nada puede permanecer eternamente.

Estas reflexiones, mucho mejor explicadas, adornadas y fluidas son para mi la base del libro, acompañado de unos personajes que adoras y odias a ratos y momentos, pero eso también forma parte de la vida, todo el mundo tiene una parte oscura siendo bueno y una parte buena siendo un capullo.

Gracias Ruth por acordarte de mi y dejarme divertir leyendo esta historia.

Podéis comprar el libro aquí

Varadas


Foto: Dsdmona, Tossa de Mar, Junio 2016

 
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