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Una semana en la nieve

Nicolas, de ocho años, va a pasar una semana en la nieve. Va a disfrutar, junto con sus compañeros del colegio, de una semana de diversión en una estación de esquí. 

Es lo que en las escuelas francesas se conoce como semana blanca, que permite que los niños se oxigenen con unas breves vacaciones y rompan por unos días la rutina de las clases. 

En ese paisaje nevado y gélido, Nicolas conoce a su monitor de esquí y hace un nuevo amigo, el temible Hodkann, el terror de los dormitorios.

¿A quién no le gusta ir de excursión o pasar unos días fuera de casa sin el control de los padres?¿Puede convertirse esa actividad en una fuente de terrorismo y horror? para Nicholas sí, esa semana en la nieve lo parece.

Tiene ocho años pero a veces aún moja la cama, sobretodo cuando está nervioso o asustado, y esa habitación con sus compañeros le asusta y le pone nervioso, no quiere que se burlen de él. Su temor, no encajar, ser el eslabón débil y que el matón de la clase se fije en él y lo convierta en su diana.

Su padre ya no ha ayudado llevándolo en su coche en vez de que fuera en el autocar con todos pero además ha conseguido que Nicholas haya sido el centro de atención al darse cuenta de que la maleta con la ropa para la excursión se ha quedado en el maletero del coche .

No es todo tan malo, Hodkann, el matón, parece apiadarse de él y le da una tregua. Una inoportuna subida de fiebre le acerca a uno de los monitores que se convierte en su máximo protector. Su padre sigue sin aparecer y han de decidir si lo devuelven a casa o sigue cuando esté mejor.

Por si todo el embrollo no fuera poco aparece un cadáver cerca de donde se os pueda los chicos y una sospecha se cierne sobre sus habitantes .

Otra buena novela corta de Carrère que se ha convertido en uno de mis escritores favoritos gracias a sus historias y su manera de contarlas.

Ladrona de rosas

«¡Es tan guapa como Marlene Dietrich y escribe tan bien como Virginia Woolf!», exclamó, impresionado, al conocerla, el que sería su traductor al inglés. En efecto, su belleza era lo primero que llamaba la atención en Clarice Lispector (Ucrania, 1920-Brasil, 1977). Pero esa apariencia suya espectacular –era guapa, era elegante, era exótica, tenía los perfectos modales propios de una esposa de diplomático- escondía muchas cosas. 

Su origen, para empezar. Clarice era judía (un dato que solía ocultar) y había nacido, con otro nombre, y en una fecha distinta a la que figuró durante muchos años en su biografía oficial, en una aldea ucraniana, cuando sus padres, arruinados, perseguidos y aterrorizados, huían de la guerra civil y los pogromos que siguieron a la Revolución Rusa. 

 Pero sobre todo, lo que Clarice Lispector ocultó, negó o intentó rebajar durante buena parte de su vida, fue su condición de escritora. Prefería ser vista como esposa de diplomático, como madre, como un ama de casa ignorante que sólo leía novelas policíacas… 

Sin embargo, pocas vidas han sido tan marcadas como la suya por una férrea, obsesiva, vocación literaria.

La biblioteca Sagrada Familia ha decidido organizar este año un reto lector. Doce meses y doce categorías distintas para atreverse con libros que igual de otra manera no nos atreveríamos a leer. Durante el mes de Agosto debíamos leer una biografía o memorias de un personaje polémico. Este fue mi elegido.

Clarice Linspector es para muchos una escritora de cabecera, de éxito y con una forma de escribir más que sublime. Para otros les puede sonar el nombre pero no ir más allá, este libro creo que servirá para descubrirles la escritora y la persona a los que apenas saben quién es y para disfrutar mucho más conociendo a una escritora que marcó muchas lecturas.

Las biografías, memorias o autobiografías no permiten demasiado análisis, la vida es la que fue, los hechos acaecidos durante su vida son objetivos y como mucho se podría llegar a criticar o analizar la manera en la que el autor, ya sea uno mismo o algún otro, los ha colocado.

Esta biografía me ha servido para colocar en el mundo, en su mundo a una escritora de la que he leído algunas cosas aunque ni mucho menos todo y que no considero favorita pero si una gran escritora.

Este reto me está sirviendo para descubrir no sólo nuevos libros, autores sino también personajes que quizás me sonaban y poco a poco los voy posicionado en la historia.

Aniquilación

En un futuro no determinado, el Área X es un lugar remoto y escondido declarado zona de desastre ambiental desde hace décadas. La naturaleza salvaje ha conquistado el lugar y su acceso está prohibido. 

La agencia estatal Southern Reach ha enviado diversas expediciones pero casi siempre han fracasado: todos los miembros de una expedición se suicidaron; otros enloquecieron y acabaron matándose entre sí, y los integrantes de la última expedición regresaron convertidos en sombras de lo que un día fueron. 

Ésta es la expedición número doce. El grupo está compuesto por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y la narradora, una bióloga. Su misión es cartografiar el terreno y recolectar muestras, anotar todas sus observaciones tanto de su entorno como de sus compañeras. 

Pronto descubren una gran anomalía geográfica y formas de vida más allá de todo entendimiento. Mientras se enfrentan a una naturaleza tan bella como claustrofóbica, el pasado y los secretos con los que cruzaron la frontera se vuelven cada vez más amenazantes.

La biblioteca Sagrada Familia ha decidido organizar este año un reto lector. Doce meses y doce categorías distintas para atreverse con libros que igual de otra manera no nos atreveríamos a leer. Durante el mes de Julio debíamos leer un libro distópico o de sci-fi. Este fue mi elegido.

No es un tema en el que me sienta cómoda, los mundos imaginarios, las vidas paralelas o futuristas poco reconocibles no son mi estilo. Me gustan mucho más las historias realistas, los mundos reconocibles aunque inventados así que este libro es un verdadero reto y me hace salir completamente de mi zona de confort.

El Area X debe ser explorada, once expediciones no han servido para dar más luz a una zona inhóspita y llena de secretos. La doceava expedición tiene la misión de ir más allá y documentar todo lo posible el terreno y lo que allí hay, mezcla de selva tropical, humedales, cráteres y alguna antigua construcción.

Los expedicionarios no saben como llegan, sólo que lo hacen, y una vez allí todo se vuelve mucho más secreto y indescifrable de lo que les habían contado. Cuatro mujeres son las protagonistas de esta nueva expedición, cada una con unas cualidades que las hacen perfectas para el plan trazado. ¿Qué pasa cuando el plan se desvanece al igual que sus componentes?

Una vez leído vuelvo a confirmar que este tipo de libro y temática no es para mi y lo único que me gusta es que el escritor/a puede desvariar, inventar, descomponer y recomponer, los mundos y a las personas como quiera y aún así nadie le tilda de loco o falso. Es una buena treta si se te ocurre una idea loca que en otro tipo de libro cualquiera parecería escrita por un habitante del manicomio o bajo el efecto de sustancias tóxicas.

El don

Rong Jinzhen es un chico fuera de lo común: educado por un extranjero en la China de los años veinte, vive una infancia solitaria, sumergido en su propio mundo pero pronto desarrolla un don que lo hace extraordinario. 

Rong puede ver lo que nadie más ve, sus conocimientos van más allá de lo que una persona corriente puede entender. 

Convertido en un genio de las matemáticas conocido en todo el país, Rong es obligado a abandonar su carrera académica cuando es reclutado por el departamento de criptografía del servicio secreto chino.

Atrapado en las grietas de un sistema terrorífico, se convertirá en el mayor descifrador de códigos del país, pero deberá enfrentarse a un reto que nadie ha podido superar hasta el momento, poniendo a prueba los límites de la razón y la cordura. 

La biblioteca Sagrada Familia ha decidido organizar este año un reto lector. Doce meses y doce categorías distintas para atreverse con libros que igual de otra manera no nos atreveríamos a leer. Durante el mes de Marzo debíamos leer un libro de un escritor/a asiático. Este fue mi elegido.

Los que hace tiempo que circuláis por este espacio conocéis mis "problemas" con la literatura asiática, así que este libro ha sido un reto en si mismo.

Continúo diciendo que la acción es demasiado lenta y más en un libro que promocionan como "thriller" que debería tener un ritmo trepidante, la acción empieza a definir la narración a partir de la página 200, allí nos enteramos del porqué el autor nos ha hecha una larga introducción.

Rong es un niño abandonado por todos y tan retraído que hasta levantar la cara del suelo le supone un gran esfuerzo, en cambio los problemas matemáticos no le suponen ningún tipo de esfuerzo y las personas que lo van acogiendo en su infancia y adolescencia no tiene ninguna duda de que debe ir a la Universidad N, el mayor centro de estudios matemáticos del país. 

De allí será reclutado por los servicios secretos del país para que cumpla una arriesgada misión, aunque con el carácter de Rong no se sabe si se lo toma demasiado en serio. Allí todo se volverá complicado y habrá muchos factores que condicionarán no sólo su trabajo sino también su vida, ya de por si peculiar.

La idea en si del libro no está nada mal y de hecho de haber estado escrito por otro autor me hubiese encantado pero con esa pausa y dedicación a los detalles hacen que la magia de la historia se pierda en cada hoja, mosca, rama y flor que pasa por delante del ojo.

Un jardín abandonado por los pájaros

Libro de memorias de tono tan literario que toca el género novelístico, a la vez que la consecución de recuerdos, combinados con flashbacks de la vida de los abuelos y los padres, convierten lo que podría parecer una novela en un monumento humilde y valioso a la memoria. 

Espléndido libro de memorias de tono nostálgico que retrata un mundo desaparecido, la Barcelona de principios del siglo XX hasta los años setenta. 

Ordóñez nutre sus páginas de nombres propios, historietas, tiendas, programas de radio, canciones, teatros y salas de cine, establecimientos de todo tipo y todo lo combina con dosis de muy buena literatura. 

Mezclando lo entrañable con lo cotidiano y con la memoria, el autor muestra una Barcelona casi desaparecida, especialmente el barrio donde creció, el Raval, y a través de anécdotas familiares y personales reconstruye los ambientes y el aire de la Barcelona de posguerra. 

Con gran capacidad de emocionar al lector, y una técnica narrativa admirable, Marcos Ordóñez construye una obra a medio camino entre novela y memorias, combinando lo mejor de ambas.

La biblioteca Sagrada Familia ha decidido organizar este año un reto lector, Velocirepte. Doce meses y doce categorías distintas para atreverse con libros que igual de otra manera no nos atreveríamos a leer. Durante el mes de Febrero debíamos leer un libro de los seleccionados y recomendados por los mismo trabajadores de la biblioteca. Este fue mi elegido.

Es una novela pero podría considerarse un ensayo, unas memorias o incluso un libro histórico.

El autor nos mezcla su vida familiar con sus recuerdos de la Barcelona que ya no existe, los sitios donde solía comprar, pasear, visitar... establecimientos emblemáticos, lugares que ahora son plazas duras o edificios modernos.

Es un recorrido fantástico para todos aquellos que aún recordamos muchos de los lugares donde su tío comía, donde vivían los dueños del quiosco, donde tomaban chocolate. Me ha hecho recordar mis paseos de domingo por la mañana con mi abuelo y mi hermana. Me han hecho recuperar esa parte de la Barcelona que más me gustaba cuando esta ciudad era más para los que aquí vivimos que para los que nos visitaban.

Además la historia nos rellena la parte cotilla que todos tenemos y que nos hace husmear en las vidas ajenas, famosas o no y que llenan horas de conversaciones o páginas en este caso.

Quizás si lo hubiera visto en la estantería no lo hubiese cogido o hubiese escogido otra obra pero esta iniciativa hace que quieras arriesgarte y esta vez ha salido muy bien. Veremos que nos depara el mes de marzo con las novelas orientales (otro de mis huesos).

Orlando

Novela difícilmente clasificable en la que ­como escribió en su día Jorge Luis Borges , traductor de la obra­ «colaboran la magia, la amargura y la felicidad», Orlando (1928) narra los avatares a lo largo de cerca de trescientos años del que empieza siendo un caballero de la corte isabelina inglesa. 

Producto en parte de la ambigua pasión de Virginia Woolf (1882-1941) por Vita Sackville-West y antecedente singular del realismo fantástico, la historia de su protagonista, ambientada siempre en sugerentes escenarios e impregnada por la particular obsesión de su autora por el transcurso del tiempo, se desliza como un deslumbrante cuento de hadas ante los fascinados ojos del lector.

Calificada por muchos como una de las mejores obras de la literatura de todos los tiempos, siempre asusta ponerse delante y empezar a leer. Gracias al club de lectura LGTB de la biblioteca Francesca Bonnemaison de Barcelona me he atrevido a leerla, terminarla e intentar entenderla.

Cuando me enfrento a obras de este calado, con esta historia y con estos autores tan reverenciados me entra el miedo escénico. Me cuesta ponerme con ellas y sólo gracias a un buen empuje cojo el toro por los cuernos y me lanzo. El resultado muchas veces es desigual, siempre tiendo a quedarme con la sensación de que no le saco todo el provecho que puede tener la obra y que me quedo con el sentido más superficial de lo que la autora (en este caso) o el autor quiso decirnos; que hay mucho más que descubrir e indagar y que con mi lectura sólo consigo rascar pobremente la corteza exterior ¿me conformo? la mayoría de las veces no pero tampoco se como ir más allá, mi mente no sabe como hacerlo. El este caso no ha sido distinto.

Empezamos conociendo a Orlando, un caballero de la corte isabelina inglesa, y sus aventuras amorosas con una aristocrática rusa. Su enamoramiento instantáneo y su desolación cuando ese amor se esfuma con la desaparición de la mujer.

A partir de aquí todo muta, la novela empieza una espiral de realismo mágico donde todo parece una cosa y es otra. Orlando viaja a distintos países como embajador de su país intentando desembarazarse de los sentimientos confusos frente a su amor desaparecido. Allí conoce mujeres e incluso llega a casarse con una pero ya nada será igual en la mente y ene l cuerpo de Orlando que ahora más que nunca sabe lo que pueden sentir las mujeres al ser rechazadas o vilipendiadas. 

Siempre es positivo haberme atrevido con una novela de este calado pero me queda la sensación agridulce de no haberlo comprendido en todo su esplendor. No por ello dejaré de intentar que me asusten menos los clásicos y seguiré intentando sacarles todo la savia que contienen.

Perros que ladran en el sótano

Tras la muerte de su padre, Anselmo recuerda una vida marcada por el desarraigo que transcurre entre el Marruecos del protectorado y la España franquista. 

Desde sus inicios en el sexo con un joven marroquí, el descubrimiento de la infidelidad y la convivencia con una hermana extraña, casi mágica, se suceden imágenes y hecho s que alternan pasado y presente y muestran la fractura entre lo que los personajes habrían querido ser y lo que en verdad son.

Anselmo se enrola en una decadente troupe de variedades, metáfora de una España desnortada, y termina viviendo con su padre, un anciano con quien comparte la dolorosa sensación de pérdida. 

El trasfondo histórico, reflejado magistralmente por la autora, nos descubre un submundo al margen de la historia oficial, y el difícil aprendizaje de un hombre homosexual en una época oscura.

Primera novela del nuevo curso del club de lectura LGTB de la biblioteca. Desconocido para mi y que ha dado para un buen rato de debate y comentarios en la reunión post-lectura.

Ambientada en el Marruecos dominado por España en el momento más delicado de la ocupación donde todos empiezan a marchar, a huir hacia un lugar mejor donde vivir dejando atrás todo lo que les hace ser peores o les lastra antes de que sea demasiado tarde y se vean atrapados y sin salida.

Anselmo nunca tuvo nada, un padre autoritario, una madre sumisa y una infancia con muy poco felicidad. Huyó cuando pudo pero ya estaba marcado en su cuerpo y su ánimo por Marruecos, su gente y su pasado.

En la Península se reinventa y recorre pueblos, puebluchos y alguna ciudad provinciana con una troupe más bien esperpéntica que se dedica a vender arte, entretenimiento y una salida a los pobres desgraciados que creen que llegarán a ser estrellas del escenario algún día. 

Anselmo regresa a casa, a Madrid a vivir con su padre, al que no soporta, para cuidarlo y por que, admitámoslo, no tiene donde caerse muerto después de dilapidar el dinero conseguido en su época de artista.

Así nos encontramos a Anselmo al principio de la novela en su trabajo gris y su vida gris, sin ganas de nada más que su padre desaparezca de una vez y no le de más la barra. El texto va adelante y atrás y así vamos descubriendo la vida de Anselmo, su madre, su padre y la de todos lo que en algún momento tuvieron relación o cause-efecto en el presente inmediato.

Es una novela acongojante, sin aire, sin positivismo y sólo en varias pinceladas puedes reconocer algún atisbo de alegría y color en el ambiente, hasta que se abre una puerta y el gris oscuro vuelve a poblarlo todo de nuevo.

Me costó meterme en él, comprender todas las dimensiones del relato y después del debate con el grupo lo pude entender un poco mejor.

Estrategias del deseo

En su nuevo poemario, Cristina Peri Rossi, sin duda una de las autoras latinoamericanas más brillantes de las últimas décadas, nos cuenta, sin concesiones ni disimulos, una intensa historia de amor desde los albores del deseo hasta la amenaza del olvido. 

Cada poema es la secuencia de un relato trepidante, entreverado de cuidado erotismo, esplendor, nostalgia y sueño. 

Los escenarios del amor, las palabras, la memoria o el cuerpo son los elementos con que Cristina Peri Rossi construye la trama verbal de este poemario memorable y turbador, uno de los testimonios amorosos más impresionantes de los últimos tiempos.

Me gusta la poesía pero reconozco que me cuesta ponerme con ella. En el club de lectura LGTB de la biblioteca en el que he participado este año la última lectura era precisamente un libro de poesía, así que entré con ganas de descubrir una autora para mi desconocida y unos versos que calaron hondo al terminar la primera lectura.

Tiene una ternura especial al decir las cosas aunque no esconde lo que quiere decir, no lo adorna, no lo enmascara, si duele así se refleja, si ríe allí está la sonrisa en tu cara cuando lees y cuando ama se te ponen los pelos como escarpias.

Me gustó tanto que no dudé en ir a la librería y hacerme con mi propio ejemplar para disfrutar una y mil veces de sus versos.

Pronto descubriré si toda su obra poética es igual de impactante pero de momento sigo subida en la ola dejada por unas cuantas palabras puestas en un muy buen orden.

 Te he cedido por una vez
el papel y el lápiz
la voz que narra
la crónica que fija contra la muerte
la nostalgia de lo vivido.
Y me va bien el cambio
te aseguro.
Quiero contemplar
quiero ser testigo
quiero mirarme vivir
te cedo gustosamente la responsabilidad
como un escriba
ocupa mi lugar
goza si puedes con el relevo
serás mi descendencia
mi alternativa.
La que vivió para contarlo.

Vivir para contarlo

Con pedigree

En el seno del Gay Night se dan cita la amistad, el amor, el desamor, la militancia... y el cotilleo, encarnados en una multiplicidad de entrañables mujeres como Adelaida —la escritora que quiere ser feliz como las protagonistas de sus novelas—, Tea de Santos —la multifacética periodista de lengua afilada y teléfono en ristre—, Remei —recién llegada de la Catalunya profunda con una maleta repleta de grandes sueños— o Karina —adicta a los Kleenex y atada a un secreto celosamente guardado. 

Con pedigree es una novela divertida que narra los agitados días y las frenéticas noches de un grupo de mujeres en torno a un bar de ambiente.

Las lectoras recorrerán las páginas de este delicioso culebrón olvidando la sonrisa solo para sustituirla por la carcajada. 

No soy consumista de este tipo de novelas, soy más bien reacia porque me parecen todas iguales, aportan muy poco a la visibilidad de un colectivo doblemente escondido (por mujeres y por lesbianas) y lo único que se consigue es que quién los lea tenga una opinión distorsionada o lejos de la realidad, que como las personas, es muy variada.

¿Entonces por qué hoy traigo hoy mi visión de este libro?¡Vaya incongruencia diréis! La razón es bien sencilla, participo en un club de lectura LGTB en la biblioteca y este es uno de los libros que ha tocado leer y comentar.

He leído algún otro libro de esta escritora, Isabel Franc, y me gusta bastante el estilo algo distinto a lo que comentaba un poco más arriba. Esta novela es la primera de una serie de tres que tuvo mucho éxito y a pesar del tiempo transcurrido es uno de los títulos más vendidos.

Es leer un folletín, una comunidad de vecinos unidos en este caso no por un edificio sino por un bar recién inaugurado y que pretende ser una revelación en el mundo de la noche homosexual en la ciudad. Todo el mundo se conoce, quien más quien menos tiene o ha tenido alguna relación y se saben el historial amoroso de unas y otras.

Aquí todo el mundo da por supuesto que una es lesbiana y el trabajo es desprenderse de esa coraza y tener la valentía para reconocer que les gustan los hombres (a algunas) y vencer el estigma que eso supone.

Juega con el mundo al revés, con la facilidad de dar una cosa por supuesta y la dificultad de cambiar ese pensamiento sin perder lo conseguido o aquellos que te rodeaban por el simple hecho de ser distinta.

No pasará a la historia de las mejores novelas que han pasado por mis manos pero he de reconocer que me he entretenido, he soltado alguna carcajada y me he puesto las manos en la cabeza con algunas de las sentencias que aquí se publican.

Siempre he sido de la opinión que cada uno es libre de vivir su vida como más le guste, que nadie tiene que estar obligado a enarbolar una bandera o a proclamar a los cuatro vientos con quien comparte sus sueños. No hay que dar nada por supuesto porque a veces las cosas no son como creemos que son y las hacemos mucho más difíciles para todo el mundo.

Personas como yo

En los años cincuenta del pasado siglo, en el pequeño teatro de aficionados de la localidad de First Sister, en el estado de Vermont, al adolescente Billy Dean le toca interpretar papeles complicados, pero nunca serán tan difíciles como los que tendrá que interpretar en el gran teatro de la vida. 

A sus trece años, su día a día cambia por completo al conocer al atractivo Richard Abbott, su futuro padrastro, y a la señorita Frost, la maravillosa bibliotecaria del pueblo, quien acaba convirtiéndose en su cómplice en un mundo hostil. 

A medida que avanzan los cursos escolares, y mientras se convierte en escritor, Billy se embarca en la búsqueda de su identidad sexual: ¿es posible que le guste el chico más canalla de la clase y, al mismo tiempo, la despampanante bibliotecaria? ¿Existen personas como él? Entretanto, aumentan sus deseos de conocer a su verdadero padre. Tardará toda una vida en dar con él, y será en Madrid.

Aunque en el blog sólo haya un libro reseñado de este autor he leído prácticamente todo lo que ha publicado y he visto las múltiples adaptaciones que han hecho de sus libros para el cine. Cuando uno de los clubs de lectura a los que asisto programó este libro no pude más que alegrarme.

Ha sido una lectura muy amena, dura, entretenida y con aliento contenido en muchas ocasiones, no por situaciones de peligro sino por el ambiente que se describía.

Es al historia de Billy, de Elaine, de Harry, de la señorita Frost y muchos otros pero también es la historia de la historia, retratos de una sociedad americana a lo largo de los años, de sucesos contados a través de los ojos de los protagonistas y lo que sintieron. El asesinato de Kennedy, la llegada del VIH, la guerra.... Es una oda al amor por el teatro, a las obras de Shakespeare y una multitud de simbolismos que nos ayudan a comprender mejor a los personajes.

Bill asume desde bien pequeño que es bisexual, le gustan los hombres y las mujeres, será la premisa de su vida. Con un padre ausente y con una madre que lo repudia cuando asume que nunca será "normal" sus referentes son Richard, su padrastro, Harry, su abuelo, y por supuesto la señorita Frost, la bibliotecaria, responsable de su amor por la lectura, por los libros y que durante mucho tiempo será su amor incombustible.

Elaine, su fiel amiga desde tierna edad, le ayudará y será su apoyo durante la mayoría de su vida, incluso estando alejados físicamente se tendrán el uno al otro. Por el camino tendrán que superar pruebas y obstáculos pero todo servirá para conocerse mucho mejor.

Es un libro donde el amor sobresale por todos los lados ¿romántico? se podría definir así pero como personas hay muchos tipos de amor y en este libro todos tienen cabida; sólo hay que atreverse a descubrirlo, sin juzgar, sin presuponer, simplemente sumergirse en sus páginas y dejarse llevar, hasta el final donde una frase lo resume todo.

La habitación de invitados

El carácter autobiográfico de esta hermosa y emocionante exploración del ser más profundo queda evidente en las características de su personaje principal, Helen, una escritora de edad madura y arquetipo de la mujer moderna y emancipada. 

Helen prepara con esmero el cuarto de invitados a la espera de la llegada de su vieja amiga Nicola, tan bohemia e independiente como ella. Nicola va a quedarse tres semanas para someterse a un tratamiento de medicina alternativa, aunque muy pronto se hace evidente que se encuentra más enferma de lo que ella misma está dispuesta a aceptar. 

Por su parte, Helen, convertida en enfermera, ángel de la guarda y juez, apenas puede disimular su disgusto por la extravagante cura en la que su amiga confía ciegamente. 

El desacuerdo entre ambas no sólo genera una inesperada brecha en su amistad, sino que las mueve a reflexionar hasta qué punto están dispuestas a sacrificar los intereses propios por ayudar a otra persona, poniendo en peligro un estilo de vida al que no desean renunciar.

Ha sido el libro escogido por Senderos Íberos para el club de lectura del mes de Septiembre.

Libro intimista, autobiográfico y lleno de sentimiento que es muy difícil que no te deje removida y con un gran poso después de su lectura.

¿Quién no ha tenido una amiga, conocido, familiar sufriendo un cáncer?¿Quién no ayudaría todo lo que en su mano estuviera para apaciguar y calmar el dolor o la desazón de la situación?

Esto es lo que le ocurre a Helen cuando sabe que su amiga Nicola va a ir a su ciudad para recibir un tratamiento alternativo para su cáncer. Amigas desde la universidad, aunque habían perdido el contacto, Helen no puede evitar recordar lo que significó su amiga en su vida y toma la decisión de acogerla en casa mientras dure el tratamiento.

La historia es el avance de la enfermedad, el desconocimiento de Helen del tratamiento que recibe Nicola, la constatación de ser una tomadura de pelo, las discusiones sobre la vida y la muerte, sobre el dolor, la pérdida, la paz al aceptarlo, el miedo de desaparecer, el ardor de la defensa de la medicina convencional frente a tratamientos alternativos, más o menos serios.

Una historia que se da entre dos personas alejadas en el tiempo pero que en pasado fueron muy importantes la una para la otra y que ahora, con el paso del tiempo y de sus distintas vitalidades, intentan acercarse y comprenderse mútuamente aunque no sea un camino fácil y por le camino corran el riesgo de perderse para siempre.

Para mi gusto podría haber llevado la historia un punto más allá todavía y no quedarse a medio camino como tuve la sensación que había ocurrido con los dos personajes protagonistas de esta tierna historia.

La sonata del silencio

Marta Ribas tenía un futuro prometedor cuando conoció a Antonio, pero una lealtad mal entendida trastocará sus vidas. Cuando Antonio cae enfermo, Marta se ve obligada a ponerse a trabajar, exponiéndose a las murmuraciones del vecindario y a la indignación del esposo, humillado en su hombría. 

Pero a Marta se le presenta una inesperada oportunidad que le permitirá salvar su propia supervivencia y la de su hija, y encontrar, por fin, su lugar en el mundo. 

La sonata del silencio es una novela de pasión, celos y sueños anhelados. 

Es la historia de una España de posguerra, de castañeras y carboneros, de cócteles en Chicote y de medias de nailon de estraperlo. 

Es un edificio cualquiera donde la riqueza y la pobreza, el triunfo y el fracaso solo están separados por un tabique.

Ha sido el libro escogido por Senderos Íberos para el club de lectura del mes de Mayo-Junio.

Tras lo mucho que me gustaron El alma de las piedras y Las tres heridas no dudé en tirarme de cabeza a leer esta nueva novela.

La he disfrutado y odiado a cada instante. Me he enamorado de sus personajes pero a la vez los hubiese matado a todos y cada uno de ellos, no hubiera salvado a nadie. Esto que puede parecer una contradicción (que lo es) tiene mucho más sentido cuando estás inmersa en la historia y sufres  y disfrutas con los personajes.

Ambientada en la postguerra española nos encontramos con Marta Ribas, hija de diplomático y mujer de cultura y mundo, casada con Antonio Montejano, antiguo anticuario, que ahora trabaja en la notaría de su buen amigo Rafael. Viven en un piso oscuro y sin apenas ventilación, mientras que su piso es ahora ocupado por la notaría.

El cómo y el porqué han llegado este matrimonio a esta situación lo vamos sabiendo a medida que va transcurriendo la historia y se van desvelando todos los misterios. Rafael, Próculo y Antonio son amigos de la infancia y en esta estrecha relación se cimienta el desarrollo de los personajes y su evolución.

Los personajes están tan bien construidos que los amas, son tan vivos que no tienes más remedio que interactuar con ellos y es ahí, en esas situaciones, donde (desde mi manera de ver las cosas) los odio con todo mi ser. Unos por mojigatos y tan crédulos que piensan que rezando un Ave María todos los males del mundo sanarán (Virtudes y su hija Virtuditas), otros por machistas y egoístas (Mauricio, Antonio), otras por no tener el coraje suficiente (hasta que ya es tarde) para hacer que su vida cambie radicalmente (Elena, Julia, Marta)... Si ya sabemos que en esa época los maridos tenían todo el poder, que sin ellos poco se podía hacer pero una pequeña rebelión, un acto de altivez, quizás, hubiera servido para cambiar las cosas y no tener que lamentarse al final.

Es muy difícil resumir en esta reseña todas las sensaciones que se tienen leyendo esta novela, sólo puedo decir que es una parte de la historia, que está tan bien contada que parece estar viviéndola en ese mismo instante y que los personajes en cualquier momento te darán la mano y entrarás a formar parte de la historia.

Y una de las partes más importantes de la historia, un personaje más, es la música, preciosa, impactante e imprescindible.

Una delicia que hace descubrir a una gran narradora sino las has descubierto aún.

Gracias a Paloma Sánchez por haber tenido el detalle de dedicarme un ejemplar y a Senderos Íberos por proponer su lectura.

La tía Tula

La tía Tula, sin duda la más popular de las novelas de Miguel de Unamuno (1864-1936), es, según su autor, «la historia de una joven que, rechazando novios, se queda soltera para cuidar a unos sobrinos, hijos de una hermana que se le muere. Vive con el cuñado, a quien rechaza para marido, pues no quiere manchar con el débito conyugal el recinto en que respiran aire de castidad sus hijos. Satisfecho el instinto de maternidad, ¿para qué perder su virginidad? Es virgen madre». 

Pero sobre este cañamazo argumental teje Unamuno una obra cargada de sentidos plurales: Tula, la protagonista, que encarna la concepción tradicional de la familia y de la mujer y que es, a al vez, víctima de ella, ejemplifica la figura del agonista unamuniano dividido en mil contradicciones.

Ha sido el libro escogido por Senderos Íberos para el club de lectura del mes de Abril.

El haber estudiado ciencias ha hecho que la mayoría de libros clásicos que se leen durante la época escolar hayan pasado inadvertidos para mi, así que cuando se presenta la oportunidad de leerlos no lo dudo y me tiro de cabeza.

Me han hecho gracia algunos errores cometidos por el autor por despiste o simplemente por no dar mucha importancia a que los hijos sean niños o niñas; para mi demuestra que más bien estaba pendiente de la historia y no tanto de los detalles que en poco la cambian.

Gertrudis se nos presenta como una hermana que se preocupa por la persona a su cargo, velando por su futuro, por sus intereses y procurando lo mejor para ella en todo momento. Sólo luego, transcurridas bastantes páginas nos damos cuenta que dicha protección e interés quizás no sea tan desprendido como parece en un inicio. Las prisas por casar a los "enamorados" casi parece ser una carrera de velocidad en vez de una de fondo. En algunos momentos parece que los enamorados sean otros y nos los afortunados como después deja bien a las claras el autor.

Gertrudis quiere ser madre pero sin pasar por las penurias del embarazo y del parto, desea ese amor filial pero con todo resuelto y así lo demuestra con los hijos de su hermana y posteriormente con los de la criada.


También creo que el autor nos enseña una parte de ese amor imposible por las circunstancias en principio y por la tozudez después. Para mi está claro que Ramiro quiere a Gertrudis y Gertrudis quiere a Ramiro pero sin dar el brazo a torcer, sin pasar por un noviazgo, por unas experiencias sexuales, por un acaramelamiento... ¿la razón? quizás sólo quiere no sentirse sola pero sin atarse a nadie y con el calor y el amor de sus sobrinos tiene suficiente.

Una delicia de libro que se lee relativamente rápido y que da para una infinita conversación.

El juego de Ripper

La novela recuerda a las mejores historias de los maestros del suspense. Se trata de un puzzle perfectamente ideado, cuyas piezas van encajando conforme se avanza en la lectura hasta su insospechado final. 

Con El juego de Ripper, Isabel Allende da un giro a su narrativa y, con su inconfundible estilo, se atreve con una trama de investigación que demuestra su inagotable capacidad de reinvención. El libro es puro Isabel Allende y nos deleita con personajes inolvidables que emocionarán a los lectores desde la primera página.

Tal como predijo la astróloga más reputada de San Francisco, una oleada de crímenes comienza a sacudir la ciudad. En la investigación sobre los asesinatos, el inspector Bob Martín recibirá la ayuda inesperada de un grupo de internautas especializados en juegos de rol, Ripper. «"Mi madre todavía está viva, pero la matará el Viernes Santo a medianoche", le advirtió Amanda Martín al inspector jefe y éste no lo puso en duda, porque la chica había dado pruebas de saber más que él y todos sus colegas del Departamento de Homicidios. La mujer estaba cautiva en algún punto de los dieciocho mil kilómetros cuadrados de la bahía de San Francisco, tenían pocas horas para encontrarla con vida y él no sabía por dónde empezar a buscarla.»

Ha sido el libro escogido por Senderos Íberos para el club de lectura del mes de Febrero.


Isabel Allende siempre me ha gustado, tiene una magia especial para escribir historias y cuando me enteré que publicaba nuevo libro supe que tenía que leerlo. Luego empecé a leer entrevistas en las que contaba que había querido hacer una ironía sobre las novelas negras, que la había empezado a escribir por encargo junto a su marido, que había leído poco sobre este tipo de libros y que se había documentado leyendo libros de Stieg Larsson y algún otro escritor que no recuerdo. Y me decepcionó, tiene suficiente imaginación y buenas historias como para hacer algo así, sólo como si fuera un juego.

La primera frase es la más impactante de todo el libro, a partir de ahí es un bluf constante. Los personajes están bien diseñados dentro de sus arquetipos pero, para mi, desconectados de la historia y entre ellos, poco creíbles en algunos casos y con la trama policíaca muy floja.

A veces, cuando leo novela negra de la denominada light o medio rosa o algo parecido, sé que el crimen será lo de menos y que habrá otras cosas que importen más. En este caso ni la otra historia ha conseguido llenarme y me da rabia. 

En el fondo me siento engañada, aún sabiendo que no sería una buena novela negra la leí pensando en al otra historia y, incluso esa, no me ha llegado y no la he disfrutado y eso hace que la lectura no sea gratificante.

Como siempre hay gente que le ha encantado y la ha disfrutado, ya me hubiera gustado a mi hacerlo también. Así que no desechéis la idea de leerla sólo por lo que os he contado aquí.
 
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