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Cicatriz

Sonia conoce a Knut en un foro literario de internet y, a pesar de la distancia que los separan, establece con él una particular relación marcada por la obsesión y la extrañeza.

Esta obra es una reflexión sobre la sociedad de consumo, la sumisión y el poder, la anulación del deseo y la carnalidad, el refugio de la infancia, la fantasía como alternativa, la culpa y la expiación, la escritura y la vocación literaria. 

Leí esta novela corta (algo menos de doscientas páginas) en dos trayectos de tren en mi viaje a Madrid, la lectura me absorbió de tal modo que el viaje se me pasó en un suspiro.

La idea está muy bien encontrada, una mujer casi invisible conoce a un desconocido en un foro de libros. Empiezan a chatear, algún mensaje sobre algún libro en concreto y lecturas pendientes . Knut es un hombre leído y durante un tiempo instruye a la protagonista sobre que libros debería leer según los  gustos que intuye o va descifrando. Llega un momento en el que le pide una foto a cambio de que pueda enviarle todos los libros que ella desee y que él cree que pueden gustarle.

Un día recibe en su casa un sobre con los libros que había pedido y alguno más, a partir de ese momento la reacción epistolar se vuelve más fuerte, más dependiente e incluso más exigente pero una exigencia rara, distinta, obsesiva pero sin llegar a dañar,

La protagonista participa del juego y más cuando Knut le confiesa como consigue todos los objetos que le envía además de los libros. Allí nos damos cuenta de que la dependencia es mútua y que ya no se entienden sus vidas sin el otro.

Intentan terminar con los mensajes , las llamadas cuando la protagonista encuentra novio pero ni aún así se termina de cerrar una relación de la que nadie tiene conocimiento.

El desarrollo es exasperante por la actitud de ella frente a él. A como es incapaz de darse cuenta de que no conseguirá nada bueno de todo ello. Ahí empiezas a desesperar , a querer ahogar con tus propias manos a la protagonista.

No me gustan las dominaciones, las dependencias (de ninguna clase) y por tanto los personajes que son dominados aún teniendo fuerza para salir y no lo hacen no los entiendo, así que ha sido una lectura muy frustrante. Seguro que en la realidad existen personas como Knut y como la protagonista que además terminen como en la novela pero esta vez no he estado a gusto con leerlo sobre papel.

Perros que ladran en el sótano

Tras la muerte de su padre, Anselmo recuerda una vida marcada por el desarraigo que transcurre entre el Marruecos del protectorado y la España franquista. 

Desde sus inicios en el sexo con un joven marroquí, el descubrimiento de la infidelidad y la convivencia con una hermana extraña, casi mágica, se suceden imágenes y hecho s que alternan pasado y presente y muestran la fractura entre lo que los personajes habrían querido ser y lo que en verdad son.

Anselmo se enrola en una decadente troupe de variedades, metáfora de una España desnortada, y termina viviendo con su padre, un anciano con quien comparte la dolorosa sensación de pérdida. 

El trasfondo histórico, reflejado magistralmente por la autora, nos descubre un submundo al margen de la historia oficial, y el difícil aprendizaje de un hombre homosexual en una época oscura.

Primera novela del nuevo curso del club de lectura LGTB de la biblioteca. Desconocido para mi y que ha dado para un buen rato de debate y comentarios en la reunión post-lectura.

Ambientada en el Marruecos dominado por España en el momento más delicado de la ocupación donde todos empiezan a marchar, a huir hacia un lugar mejor donde vivir dejando atrás todo lo que les hace ser peores o les lastra antes de que sea demasiado tarde y se vean atrapados y sin salida.

Anselmo nunca tuvo nada, un padre autoritario, una madre sumisa y una infancia con muy poco felicidad. Huyó cuando pudo pero ya estaba marcado en su cuerpo y su ánimo por Marruecos, su gente y su pasado.

En la Península se reinventa y recorre pueblos, puebluchos y alguna ciudad provinciana con una troupe más bien esperpéntica que se dedica a vender arte, entretenimiento y una salida a los pobres desgraciados que creen que llegarán a ser estrellas del escenario algún día. 

Anselmo regresa a casa, a Madrid a vivir con su padre, al que no soporta, para cuidarlo y por que, admitámoslo, no tiene donde caerse muerto después de dilapidar el dinero conseguido en su época de artista.

Así nos encontramos a Anselmo al principio de la novela en su trabajo gris y su vida gris, sin ganas de nada más que su padre desaparezca de una vez y no le de más la barra. El texto va adelante y atrás y así vamos descubriendo la vida de Anselmo, su madre, su padre y la de todos lo que en algún momento tuvieron relación o cause-efecto en el presente inmediato.

Es una novela acongojante, sin aire, sin positivismo y sólo en varias pinceladas puedes reconocer algún atisbo de alegría y color en el ambiente, hasta que se abre una puerta y el gris oscuro vuelve a poblarlo todo de nuevo.

Me costó meterme en él, comprender todas las dimensiones del relato y después del debate con el grupo lo pude entender un poco mejor.

La mujer de sombra

Pocos días antes de morir en un accidente, Guillermo le confiesa a su amigo Eusebio que mantiene relaciones sexuales sadomasoquistas con una misteriosa mujer. 

Eusebio decide buscar a esa mujer para contarle que Guillermo ha muerto. Y cuando la encuentra se queda hechizado por ella. No se atreve a decirle nada para no tener que desvelar los secretos que conoce, para no ahuyentarla. Poco a poco se van enamorando. Eusebio espera que ella le pegue, le humille y le maltrate sexualmente como hacía con Guillermo, pero Julia sólo le da caricias y ternura.

Ése es el principio de la terrible duda que se abre paso en los pensamientos de Eusebio: ¿una y otra son la misma mujer?  La novela es la historia de una obsesión y de un camino hacia el infierno. 

No es una novela negra con policías y muertos pero bien podría enmarcarse dentro de ella si pasearan por allí alguna pareja de la institución. Es una novela tenebrosa, retorcida y que no da un respiro hasta cerrar la última página.

Un matrimonio bien asentado con los años y que se nos presenta perfecto empieza a hacer aguas pocos días antes del fallecimiento de uno de sus miembros al contar a su mejor amigo un secreto que no sólo condiciona la vida del muerto (o más bien la doble vida) sino el futuro del receptor del secreto.

Una búsqueda bien intencionada, comunicar la muerte de un amante, y un deseo oculto que cada vez aflora más. Una falsa intención convertida en sin razón a medida que va avanzando la novela, descubriendo todo tipo de perversiones y bajezas humanas, descritas una por una hasta con lujo de detalles que llevan a nuestro protagonista directo al infierno destrozando a su paso lo que con una mentira empezó y con medias verdades se fue construyendo. Por que sabemos que el amor todo lo puede pero ¿es suficiente para superar algunas cosas?¿es capaz una persona enamorada de soportar todas las bajezas de las que es capaz el ser humano?

Una búsqueda de no sé bien bien que pretendía Eusebio en ese viaje que inicia cuando Julia no se presenta tal y como esperaba y la esperanza que con esa espiral conseguirá convertir amor en dolor, caricias en bofetadas...

Incomunicación, mentiras, dolor, engaños y negrura, mucha negrura en el límite que tienen algunas personas (hombres y mujeres) en denigrarse a si mismos o a los demás. Serán enfermos pero algunos son plenamente conscientes de lo que tienen entre manos.

Abstenerse mentes sensibles y proclives a somatizar dolores e injusticias. Mentes duras y lectores sin demasiados prejuicios sabiendo que todo lo que se cuenta es ficción, o no...

Los corruptores

La aparición del cuerpo salvajemente mutilado de la actriz Pamela Dosantos desencadena una crisis de insondables consecuencias para el regreso del PRI a la presidencia. Tomás, un periodista dominado por el desánimo, escribe en su columna acerca del asesinato de la famosa actriz, incorporando un dato que parecía banal, pero que lo coloca en el punto de mira de Salazar, el hombre más temible del nuevo régimen. 
A las pocas horas de la publicación, Tomás se sumerge en una desenfrenada carrera por descubrir, antes de las fuerzas secretas del gobierno o del narcotráfico lo capturen o silencien, los secretos sexuales y de corrupción atesorados por Pamela.
Con la potencia del relato policiaco y utilizando recursos del periodismo de investigación y del thriller, Los Corruptores se lee con la fascinación de quien presencia revelaciones formidables, descubre una imagen nunca antes vista de los poderes públicos y es testigo de una arrebatada historia de amor.
Un país sumido en uno de los más espantosos regímenes extorsionadores del mundo, narcotraficantes y guerrillas hacen de Mexico un país temido y un país donde la vida para los que quieren contar verdades tienen, no sólo, verdaderas dificultades para hacerlo. Publicar determinados temas, columnas, expresiones, investigaciones pueden ser un billete directo para la tumba, así que cuando Tomás cree la información de una de sus fuentes y escribe una columna sobre ello no sabe lo que está a punto de sucederle...
Por otro lado, Pamela Dosantos ha sido asesinada de manera brutal, otra muerte más si no fuera porque todo el mundo sabe que era la amante de unos de los hombres más poderosos y temidos del régimen. Si unimos las dos cosas nos encontramos con "Los corruptores", un thriller donde el pasado, el presente y sobretodo el futuro puede pender de un hilo.
Tomás formaba parte de "Los Azules", cuatro amigos que pasado el tiempo ocupan distintos cargos de responsabilidad dentro de la administración, cuando su columna es publicada y todo empieza a desmoronarse éstos acuden en su ayuda pero ¿es todo tan amigable como antes?¿las rencillas se han superado?¿todo el mundo es quién dice ser?
Esta novela nos habla de una muerte, de sobornos, de terrorismo cibernético, de chantajes pero también de amistad, amor y familia. Es también una poderosa denuncia sobre la corrupción y sus interacciones con muchos de los ámbitos de la vida mexicana, la impunidad con la que algunos pueden actuar en ese país y lo "crudo" que lo tiene aquellos que quieren y deben contar la verdad sobre lo que va ocurriendo...
Un thriller muy bien escrito que mantiene la tensión y que no deja que apartes los ojos de sus páginas hasta llegar al final.

El año del verano que nunca llegó

Algo hace pensar que esta maravillosa novela, como la criatura Frankenstein, no tuvo infancia, pero también que, como el vampiro, está fuera del tiempo... 

En el verano de 1816, Lord Byron, John Polidori, Percy Bysshe Shelley y su esposa Mary Shelley coincidieron en la magnífica Villa Diodati, situada junto al Lago Leman. Las inclemencias del clima, provocadas por la catastrófica erupción volcánica de Tambora, en Indonesia, que cubrió el cielo de nubes de ceniza y de azufre, les impidieron abandonar la villa durante tres días, que fueron como una larga y tenebrosa noche. 

En este ambiente cargado de misterio y nerviosismo, entre relámpagos, terribles ráfagas de viento y los relatos del Phantasmagoriana leídos en voz alta bajo los fulgores fantásticos del fuego de la chimenea, se gestaron dos de los grandes mitos de la novela gótica: Frankenstein y el vampiro. Esta historia ha sido para muchos autores motivo de búsquedas obsesivas y rebuscadas interpretaciones. 

En esta novela, William Ospina nos seduce con sus palabras y nos introduce en el mundo fantástico de esta inagotable historia para reflexionar sobre la coexistencia de lo sublime y lo monstruoso, lo siniestro como límite de lo bello y la necesidad del hombre de reinventarse en los mitos para darle sentido a la existencia.

Vaya por delante que no me entusiasman las historias de vampiros ni fantasmas y que Frankenstein y Drácula nunca serán mis lecturas favoritas pero siempre me ha gustado saber el origen de las cosas y sus porqués (soy curiosa, algún defecto tenía que tener) así que no es extraño que esperara varios meses a que este libro estuviera disponible en la biblioteca.

Me ha gustado y no me ha gustado, creo que no terminé de entrar en la narración por leerlo con demasiados intervalos y eso ha hecho que mi visión conjunta del libro no haya sido tan positiva como esperaba por los comentarios que había leído. Es un problema mío y no de la novela así que mi visión está parcialmente desvirtuada.

Otra cosa que me gusta de los libros es que conducen a otros libros y en este caso ha sido a "Los cuadernos de Aspern" (acaba de reditarlos Navona en su colección de ineludibles pero también los ha editado Alba) que pronto os traeré por aquí.

Es una novela de búsqueda, de entender las influencias y los motivos que llevaron a los ecritores a narran sus historias, como unos personajes como Drácula y Frankenstein surgieron de sus plumas en ese instante y no en ningún otro lugar.

Una casa y una noche fueron suficientes para crearlos pero ¿hubo más factores? es lo que le protagonista intenta entender visitando, leyendo, encontrando todo aquello relacionado con aquella fantasmagórica noche.

A medida que el narrador va descubriendo motivos, sensaciones... nosotros también vamos sabiendo un poco más del poder de creación, de los ambientes y estados de ánimo que los rodean.

Es un libro particular, no al uso, que debería leerse con tiempo y sin muchas distracciones para poder disfrutar en todo su esplendor, así que no deberíais tener muy en cuenta mi reseña de sí pero no...

Cuentas pendientes

La vida de la subinspectora Rebeca Santana quizá no difiera tanto de la de cualquiera de nosotros. De vez en cuando surgen problemas con la pareja y algunas amistades y, cómo no, tiene algunos conflictos laborales. Pero Santana, que se crió en el popular barrio del Carmelo, en Barcelona, tiene un pasado doloroso que no puede —y no quiere— olvidar y que se ha cobrado un alto precio en la relación con sus padres y entorno más próximo. 

Mientras Santana y su compañera Miriam Vázquez intentan desmantelar una red de tráfico de menores, que a la postre reabrirá antiguos casos que se creían ya cerrados, los demonios del pasado y del presente perturbarán sus vidas. 

Por si fuera poco, un asesino que consiguió huir de Santana tiempo atrás parece haber regresado a Barcelona, y su madre, recién salida de la cárcel, es secuestrada. 

Entretanto, su pareja, Malena, lleva un caso muy delicado y con trasfondos personales en su nueva condición de fiscal. 

Tras leer las dos primeras entregas de Santana (Curvas peligrosas y Contra las cuerdas) esperaba con ansia esta tercera entrega que hoy mismo sale a la venta.

Reencontrarse con personajes que te gustan siempre es un buen motivo para escoger una lectura en concreto pero si a esto se le une unas tramas potentes y una manera de narrar la historia que consigue que no podamos despegar los ojos de sus páginas hasta terminar entonces tenemos asegurado un buen rato de divertimento.

Esta tercera entrega sigue el mismo ritmo de las anteriores, trepidante, saltando de una trama a otra, cada cual más interesante... Manteniendo la tensión hasta en estos tramos en los que la acción da un pequeño respiro, el suficiente como para no ahogarnos y poder seguir con la lectura.

Santana muestra su vena más tierna, por decirlo de alguna manera y en cambio Vázquez pierde un poco esa máscara de solidez y de dureza para dejar ver esos sentimientos dubitativos y de desequilibrio que poco habíamos visto hasta ahora en "La Marquesa".

Este cambio de roles o de matices engrandece a los personajes, los hace más humanos y redondos y es lo que permiten estas series de personajes, no es necesario conocerlos a fondo en un solo libro.

Volvemos a reencontrarnos con personajes de otras novelas aunque se puede leer independientemente de las otras anteriores. La madre de Santana, tema recurrente en las dos anteriores, tiene un final en esta entrega y por fin conoceremos todos los entresijos de esta peculiar relación y como ha llegado a marcar la vida de la protagonista.

Sé a ciencia cierta que habrá cuarta entrega (aunque no le vamos a poner presión a la autora para saber cuando saldrá) y veremos tramas nuevas y nuevos personajes que también darán un aire fresco y renovado a esta saga a la que auguro mucho futuro.

Una novela que entretiene con buenos personajes; larga vida a Santana, Malena y Vázquez; y sólidas tramas, hecha en casa y con protagonistas un poco fuera de lo común en las novelas negras actuales.

Subsuelo

Un cuerpo vivo que se cambia por un cadáver. Una piscina. Un flash. El pantano. Y los mellizos, que comparten un secreto del que no parece fácil escapar. 

Como un murmullo bajo la tierra centenaria, la indiferencia adolescente se puede ver truncada por la calma del agua; apenas un instante dentro de aquella noche que suda veneno. Familia, recuerdos, pasado. Hormigas. Las raíces escondidas que siempre están presentes y tan activas: apretando el músculo de la sentencia. 

Como el pulso a dos manos que obliga a soluciones suicidas. Como el cordón umbilical que une y separa, que ata y aprieta. Hasta la muerte. Hasta la culpa.

Dos veranos son suficientes para que la parcela del valle se convierta en el escenario de una perfecta tortura emocional.

Me gustó la portada, ¿cuántas veces estirada sobre una toalla habré contemplado una vista similar? después distintas buenas críticas hicieron el resto.

Verano, una cena en una casa de campo en la sierra, por una parte padres hablando de todo un poco y por otro los hijos, adolescentes, con las hormonas revolucionadas estrujando unas pocas neuronas para hacer pequeñas cosas prohibidas.

Una pregunta inocente y una respuesta en monosílabo hacen que nada sea igual a partir de ese momento, sangre, accidente, vergüenza, silencios, cristales, muerte y culpa, mucha culpa va a ser la tónica en dos familias durante un año, hasta el verano siguiente.

En la misma casa, ante las mismas personas, se revive aquella noche aciaga. Una venganza se gesta, un miedo atroz a que se descubra la verdad, un chantaje de lo más vil e inmundo y unas personas atrapadas en una rueda de mentiras, engaños y ocultamientos que no podrá restar mucho tiempo enterrado porque, como las hormigas, termina saliendo por el sitio menos esperado y lo rompe todo con su fuerza.

No se puede explicar mucho más sin desvelar toda la historia, pasado y presente; es mejor no saber mucho cuando empiezas a leerla, te metes en ella y no puedes salir, te absorbe y golpea a cada página, a cada palabra que nos describe o nos descubre un poco de esa noche, los personajes poliédricos con ganas de achucharlos y de ahogarlos a cada instante...

Una novela para sorprenderte y que te sorprenderá, de lo mejor que he leído este año. Todo un descubrimiento.

Lo que no está escrito

Carlos, padre divorciado, recoge a su hijo Jorge de catorce años para pasar un fin de semana de excursión en la sierra y, como por descuido, le deja el manuscrito de una novela que acaba de terminar a su ex mujer, Carmen. 

La lectura de ese manuscrito, una novela negra de extorsión y bajos fondos, que Carmen no podrá soltar en esos dos días, será para ella, sin embargo, muy reveladora de las intenciones de su ex marido. Carlos, a su vez, tiene que superar los problemas de comunicación con su hijo, un adolescente asustadizo, y también las primeras dificultades de la excursión, que ponen en evidencia sus propias carencias. 

Entretanto, crecen los temores de Carmen y su angustia por lo que pueda suceder en la sierra. ¿O es la lectura del manuscrito la que lo provoca? «Al vivir con alguien, como al escribir, uno se delata», piensa uno de los protagonistas. 

También al leer, cuando acabamos interpretando lo que no está escrito.

Una novela que no deja respiro, no por la rapidez de los hechos o las persecuciones sino más bien por el ambiente tenso que nos va describiendo la historia y sus protagonistas.

Una historia como muchas otras, padre divorciado que recoge a su hijo de casa de su madre para pasar un fin de semana en la sierra y que al saber que su ex es editora le deja un manuscrito para que le eche un ojo y le de su opinión.

La sorpresa viene cuando descubrimos que el hijo no quiere pasar el fin de semana con su padre porque le tiene miedo, que la ex no quiere separarse de su hijo por lo que pudiera sucederle y que el padre ha planeado un fin de semana algo distinto de lo que en principio ha contado.

Así se entrelaza la lectura del manuscrito, la angustia de la madre por la falta de noticias de su hijo y el propia aventura de padre e hijo.

Un thriller sin armas, policías o misterio alguno, sólo la propia manera de narrar una historia que podría ser la de cualquiera de los que ahora me estéis leyendo o quizás alguna de las que, tristemente, llenan cada días las noticias.

Un autor a descubrir.

El peso del corazón


Contratada para resolver un caso a primera vista sencillo, la detective Bruna Husky se enfrenta a una trama de corrupción internacional que amenaza con desestabilizar el frágil equilibrio entre una Tierra convulsa y la dictadura religiosa de Reino de Labari. 

En un futuro en el que la guerra está supuestamente erradicada, Bruna lucha contrarreloj por la libertad y en defensa de la vida, mientras asimila los sentimientos contradictorios que le produce hacerse cargo de una niña pequeña. 

Me reencuentro con la detective Bruna Husky después de su aparición en "Lágrimas en la lluvia" y con muchas ganas de volver a ese mundo futurista donde todo es diferente pero a la vez se parece tanto al mundo en el que vivimos.

Las cosas no han ido bien a nuestra protagonista, suspendida su licencia de detective hasta reconducir sus problemas de agresividad y conducta mediante un psicólogo se ve inmersa en una aventura no buscada y que la embarcará en quizás el viaje más importante de su vida.

Esta segunda entrega tiene mayores escenarios de ciencia ficción, un panorama más desolador y con tintes adventistas de lo que puede pasar si no cuidamos lo que tenemos entre manos. Quizás me ha resultado menos creíble este mundo que el que nos presentó en la anterior entrega donde llegué a olvidarme de que no estábamos viviendo en mundo actual.

Me gusta el dibujo de la protagonista, sus miedos, sus fortalezas, su nobleza y su manera de pensar y un poco menos los dibujos de los secundarios demasiado planos, superficiales y algo previsibles que hace que la novela se diluya un poco a medida que la acción avanza.

Me gusta la serie aunque esperaba algo más de la segunda entrega. Ahora toca esperar si vamos a tener más aventuras de esta peculiar detective con fecha de caducidad o si vamos a quedarnos con el suspense.

Yo, asesino

Enrique Rodríguez es profesor de Historia del Arte en la Universidad del País Vasco y a sus 53 años se encuentra en la cima de su carrera. 

Además de estar a punto de convertirse en una figura destacada en su campo, y tener que lidiar con las consecuentes rivalidades con sus colegas de profesión, cultiva una extraña afición a la que le gustaría dedicarse a tiempo completo: el asesinato como forma de arte. 

Enrique aprovecha convenciones y compromisos académicos para cometer asesinatos motivados sólo por fines estéticos. 

Cada uno de ellos es una obra de arte inspirada en una técnica específica que marca su impecable trayectoria como artista.

Había oído hablar de esta novela gráfica con asiduidad últimamente y cuando descubrí que estaba en mi biblioteca habitual decidí descubrir por mi misma el porqué de esa excitación ante esta obra ganadora del Gran premio de la Crítica 2015.

Descubrimos a Enrique, un apacible profesor de Universidad, experto en las obras rituales y sádicas que contiene la Historia del Arte. A punto de conseguir el puesto más alto al que puede aspirar dentro de su mundo y especialidad... Pronto nos daremos cuenta de que a pesar de esta fachada de ser apacible y reflexivo se esconde un hombre de acción, aunque quizás no en la que estamos pensando.

Convertido en asesino en serie a lo largo de los años aprovechando sus viajes y conferencias; Enrique ha decido recrear las más diversas maneras de matar para que al investigarlas nadie pueda asociarlas entre ellas ya que no siguen ningún patrón conocido.

Todo empieza a ir demasiado rápido cuando un objetivo demasiado próximo a Enrique se pone a tiro del asesino silencioso.

Dibujos en blanco y negro con la única excepción del rojo de la sangre (en algunas viñetas mucho rojo), texto algunas veces algo reflexivo que hace perder un poco de la línea trazada pero en general una buena elección para una novela negra gráfica.

Continúan sin acabarme de entusiasmar pero igual con el paso del tiempo acabo pillándoles el punto.

El amante japonés

La historia de amor entre la joven Alma Velasco y el jardinero japonés Ichimei conduce al lector por un recorrido a través de diversos escenarios que van desde la Polonia de la Segunda Guerra Mundial hasta el San Francisco de nuestros días.

«A los veintidós años, sospechando que tenían el tiempo contado, Ichimei y Alma se atragantaron de amor para consumirlo entero, pero mientras más intentaban agotarlo, más imprudente era el deseo, y quien diga que todo fuego se apaga solo tarde o temprano, se equivoca: hay pasiones que son incendios hasta que las ahoga el destino de un zarpazo y aun así quedan brasas calientes listas para arder apenas se les da oxígeno.»

Isabel Allende es una de mis escritoras favoritas, lo he leído todo de ella y me alegra tener algo nuevo que leer después de la pequeña decepción que supuso "El juego de Ripper".

"Irina Bazili entró a trabajar en Lark House, en las afueras de Berkeley, en 2010, con veintitrés años cumplidos y pocas ilusiones, porque llevaba dando tumbos entre empleos, de una ciudad a otra, desde los quince." Así empieza la novela, Irina insiste al director de que a pesar de su poca experiencia con los ancianos es la persona indicada para cuidarlos y ayudarlos en todo lo que puedan necesitar.

Hay momentos en los que estar en el lugar exacto en el momento preciso puede cambiar la vida de las personas, si Irina no hubiera ido a la entrevista no hubiera conocido a Alma ni a Seth, ni Catherine; no hubiera sabido quien era Ichimei ni la poderosa historia que lo rodeaba, aunque quizás menos dolorosa que la suya propia.

Irina viajaba ligera de equipaje físico pero emocionalmente llevaba un gran peso sobre sus espaldas, encontrarse en Lark House la fue liberando poco a poco de ese bagaje.

Alma vive en la residencia aunque podría vivir sola, entra y sale siempre que le apetece y no conoce la palabra aburrimiento. Gracias a Seth, su nieto, que quiere recoger en un libro toda la historia de su abuela nos enteramos de que huyó de la II Guerra Mundial, que fue acogida por sus tíos, que hizo fortuna dibujando telas exclusivas y que tiene un amante misterioso llamado Ichimei que conoció cuando eran una niña. Se podrían explicar muchas más cosas pero es mejor irlas descubriendo a medida que se va leyendo

Si no os gusta Isabel Allende no es un libro para vosotros, en cambio si os han gustado sus novelas no deberíais perdérosla. 

No soy mucho de poner notas excelentes y en esta ocasión le he dado máxima puntuación, la historia me llegó, los personajes se convirtieron en parte de mi familia mientras leía y he disfrutado cada palabra de la narración y de la historia, no tengo ningún pero, ningún reproche o algo que no me haya gustado, el ritmo, la delicadeza, los giros, la manera de solapar las historias y mantener el interés. 

Para mi es una novela redonda aunque como siempre digo es una opinión personal.

Blacksad


Blacksad es una serie de historietas española, creada y desarrollada por Juan Díaz Canales como guionista y Juanjo Guarnido como dibujante.

El contexto general de la serie se sitúa en los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, en los principios de la Guerra Fría. 

De momento, se han publicado cinco volúmenes. 

Todos los personajes de Blacksad son personas zoomorfas.

Mis conocimientos de novela gráfica o cómic se quedaron en las historietas de Ibáñez o Vázquez así que soy novata en estas lides, estoy intentando descubrirme cosas nuevas, salir un poco del formato tradicional de la novela y durante unas semanas además de esta clase de libros mi casa se vio invadida por novelas gráficas, variadas, tanto extranjeras como nacionales, intentando descubrir un estilo o un autor que me hiciera querer seguir con este tipo de lecturas. En las próximas entradas haré un repaso a esas lecturas para descubrirlas a más gente de la misma manera que las descubrí yo, husmeando y sobre todo dejándose llevar.

He de reconocer que, a pesar de haberlas disfrutado, no me han llegado a convencer del todo, quizás porque estoy acostumbrada a que la historia se cuente en muchas más palabras de las que aquí son oportunas pero intentaré seguir descubriendo porque si no se intenta nunca se consigue.

Blacksad supuso un doble reto, novela gráfica y con figuras zoomorfas (los animales y yo no nos llevamos demasiado bien) pero una vez metida en la historia te olvidas de que son un gato, un cocodrilo, un perro y los ves como humanos más allá de su apariencia física.

El protagonista es un detective que intenta investigar la muerte de su novia en el primer volumen y otros casos menos personales en los siguientes. Acción trepidante y buena ambientación, se leen con facilidad y es fácil completar la serie en un par de días (en menos si tienes la ocasión de dedicarte a tiempo completo).

Interesante si te gustan las historias de detectives de los años 50.

Los pasos que nos separan

La bora, el viento que azota Trieste en ciertas épocas del año, es un aire apasionado que dura poco pero dobla el cuerpo y muda el ánimo. Salvador y Edita se conocieron en esta ciudad un día de primavera de 1920. 

Soplaba el viento, y todo cambió. Ella había nacido en Liubliana y él en Barcelona, y los dos rondaban los veinte años, una edad espléndida para permitirse cualquier locura, pero Edita, hermosa y discreta, estaba casada y tenía una hija. Salvador solo tenía su trabajo en el taller de un gran escultor y ganas de ser por fin un hombre y pisar fuerte en la vida. 

Luego, en Barcelona, casi a finales de los años setenta...Un hombre ya mayor y viudo que busca ayuda para volver a Trieste y a todos los lugares donde un día creyó ser feliz, y una chica, Marina, que va a ir con él para buscar un futuro. Y entre Salvador y Marina, de repente, casi sin avisar, los recuerdos: un parque a orillas del mar, las sábanas revueltas de un amor a media tarde, un andén, una niña que se aleja, y una espléndida tabla renacentista con una Virgen que mira y duda.

Es la primera novela que leo de la escritora y llegó a mis manos a través de un concurso de la editorial en Facebook.

La historia contada en pasado desde el presente nos cuenta la vida de Salvador, español emigrado por estudios a Italia en los años veinte, y Edita una mujer casada con un violoncelista y acérrimo opositor a la anexión de Trieste a Italia.

Salvador recuerda su vida con Edita, a través del último viaje que emprenderá antes de que su larga vida termine, este viaje no lo puede hacer solo y contrata a Marina para que le haga de traductora y le ayude. Marina  también necesita ayuda, tiene difíciles decisiones por tomar y quizás un cambio de aires sea lo más adecuado para ella.

A través de las palabras de Salvador y de lo que nos va contando la narración descubrimos el taller de escultura donde el protagonista vivía y trabajaba en Trieste, quién era su maestro y con quien se relacionaba tanto en política como en el mundo cultural. Conocemos como Edita y Salvador se conocieron y como el mundo entero cambió para ellos desde ese momento sin poder remediarlo.

El tiempo fue cruel con ellos y no pudieron disfrutar de muchas cosas y Salvador siempre se ha arrepentido de algunas de las decisiones que tuvo que tomar pero quizás, ahora, al final de la vida, a través de este viaje, sea el momento de reconciliarle con ellas y poder, por fin, quedar en paz con sus demonios y su pasado mientras ayuda a Marina a descifrar su futuro no tan lejano.

Una buena lectura que trata de los sentimientos más aferrados a uno mismo y que intenta ser un viaje por la historia de dos grandes personajes.

Querido Diego, te abraza Quiela

Octubre de 1921. Angelina Beloff, pintora rusa exiliada en París, envía una carta tras otra a su amado Diego Rivera, su compañero desde hace diez años, que la ha dejado abandonada y se ha marchado a México sin ella. 

Angelina, a quien Diego se dirige con el diminutivo de Quiela, fue la primera esposa del muralista mexicano y una excelente pintora, eclipsada por el genio de su marido. Su relación, marcada por la pobreza y por la tiranía de Rivera, fue tormentosa, y la adoración de Quiela, incondicional. 

Brutal, ególatra, irresistible, Rivera se nos dibuja como un monstruo que hace su voluntad en el arte y el amor.

Una novela corta en forma epistolar donde nos encontramos con una sola versión sin respuesta de la carta, misivas mandadas con desesperación, con anhelo de respuesta y que sin embargo, no recibieron ni un solo instante de pensamiento.

Las cartas empiezan con esperanza aunque con algo de dolor y a medida que avanza la lectura nos damos cuenta de que las cartas se han tornado más desesperadas, melancólicas, frustadas y al final si quiera mantiene la esperanza de una respuesta o una breve frase de consuelo.

Un amor roto, olvidado, con un océano entre medio. Diego rivera encontró una nueva vida en su visita a México y en cambio Quiela se quedó con un corazón destrozado, sin respuestas y saber, al principio, a que atenerse.

Una lectura sufrida y dolorosa que muestra sólo una de las dos caras de un artístico amor. Además de la poderosa redacción de Poniatowska.

Yo fui Johnny Thunders

Francis, Mr. Frankie, decide regresar al lugar donde vivió las primeras cosas, su barrio. Se marchó de allí persiguiendo su particular sueño de rock’n’roll, que le llevó a acariciar con la punta de sus dedos una fama tóxica y efímera. 

Ahora Francis vuelve para dejar atrás la miseria y la drogadicción pero su viejo barrio son ruinas por donde aún deambulan su padre, su medio hermana, su primera novia y algún que otro amigo. 

Francis quiere empezar de nuevo y hacer las cosas bien. El problema son los atajos, las canciones de tres minutos, la imposibilidad de olvidar quién fue. 

Para Francis la línea recta es la distancia más retorcida entre dos puntos. De momento, sus facturas y sus noches no suele pagarlas él, pero esa situación no puede alargarse mucho más. Va a necesitar algo más que promesas para salir adelante. 

Eso sí, en una ocasión fue Johnny Thunders.

Este libro cayó en mis manos de la manera más inesperada, y ha ido acumulando polvo en la estantería hasta hace unos días que decidí empezar a limpiar los pendientes.

Vivo en el Guinardó y muchas de las calles retratadas en esta novela son las que piso cada día al salir de casa.  Es bueno sentirse retratado en un libro aunque más por el ambiente que no por los personajes que en él habitan.

Empecé con mucha fuerza, Francis, me pareció un buen personaje, arrepentido de su anterior vida y que decide que a estas alturas de la historia debería cambiar para poder sobrevivir con la mayor dignidad posible el resto de sus días y si para eso debe tragarse el orgullo y volver arrastrando la cola para enfrentarse a su padre y sus reproches lo hará porqué esta vez está convencido de que el cambio es lo que más le conviene.

A lo largo de la novela Francis se va deshinchando como mis ganas de seguirle el ritmo (no deja de gustarme pero se me va haciendo algo cansino), demuestra que sus ansias de cambio y mentalidad son débiles, poco fiables y que a la primera dificultad lo echará todo por tierra. No me gustan las personas así, las dificultades han de hacer a una persona más fuerte y hay que luchar contra ellas sino siempre nos vencerán. Es el caso de Frankie (que ya no Francis), vuelven los malos hábitos, las estrategias para llegar más rápido al mismo sitio, los atajos, las malas compañías y dejar en papel mojados todos aquellos proyectos de futuro, quizás algo ambiciosos pero ¿por qué realizables?

Hay gente que cambia, hay gente que dice que va a cambiar y lo intenta hasta conseguirlo y la gente como Frankie que quiere cambiar (aunque en el fondo sabe que no podrá) y al primer revés se deja llevar por la corriente.

Es una novela cruda, las cosas por su nombre, marginal, llena de desencuentros, alguna muerte pero sobretodo de desesperanza, de sueños vacíos y de unos comportamientos poco valientes que deciden que las cosas fáciles son mejores.

Un buen descubrimiento a pesar de mi poca sintonía con el protagonista.

Periferia negra

Periferia Negra se horneó a base de once cuentos nacidos de una producción escrita un tanto telegráfica. La oportunidad de acortar una decena larga de historias en unos centenares de palabras era toda una tentación. Así las cosas, la esencia de estas breves historias están hiladas por un eje general: se asoman a la vida en los bordes de la gran ciudad. La geografía de estas periferias son bordes de color negro y lucen personajes entre amarillentos, como en Luis desoía los silencios, y grises, como el funcionario de Junio, un mes eterno. 

El núcleo de la vida de muchos es un abismo marginal peligroso para otros. De tal manera, la anodina tapia de La bahía tapiada enseña cómo la ciudad adora adornarse con cartones del mismo modo que la demencia senil se comprende mejor a través de la alucinógena visión con la que arranca Un reinado a tiempo parcial. 

Las periferias suelen estar vestidas de colores intermedios, de ladrillo amarillo, de baldosas blanco sucio o rojo mate, pero existe algo latente en esas esquinas: una decoloración amarga, un tiznado negro que hay que descubrir.

Este libro lo descubrí en el blog de Aramys cuando lo reseñó y la fortuna hizo que fuese la afortunada con un ejemplar en una especie de concurso en Twitter.

He disfrutado mucho con los cuentos y me pasa como siempre, a la hora de reseñarlos es difícil hacerlo, cada uno tiene su alma y su historia y resumir cada uno de ellos en un conjunto hace que se diluyan en la inmensidad.

Son negros en cuanto al ambiente que describen, las situaciones, los personajes, las miserias o penurias que se suceden entre esas pocas hojas pero curiosamente no hay tiros, ni pistolas, un solo policía, quizás todo aquello que más asociamos a la literatura negra.

Me resultó muy curiosa, a la vez que triste la historia descrita en Un reinado a tiempo parcial, al grado de demencia que pueden llegar las personas cuando se hacen mayores y se sienten solas y/o abandonadas. 

La inocencia de un niño en Tuvo que esperar treinta años, ese despertar sin saber en que mundo vives, en lo que ha sucedido desde que cerraste los ojos por última vez...

Todos y cada uno de ellos nos muestran partes de un todo, el hombre/mujer, visto desde todos los ángulos y en casi todas las situaciones, las estresantes, dramáticas, inocentes, inesperadas...

Es muy fácil sentirse enganchado a estas historias, identificarse con alguno de los personajes porque, de algún modo, podríamos ser perfectamente nosotros los que nos encontráramos en esa situación y en esa historia.

Muy contenta y agradecida de haber podido disfrutar de estos cuentos, de estas historias y de la presión de saber que el autor está esperando que le cuente mi opinión.
 
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