Sonó el timbre

Nero Wolfe, investigador privado de aspecto imponente por su gordura, gastrónomo finísimo y apasionado cultivador de orquídeas, recibe la visita de la señora Rachel Bruner, una viuda multimillonaria neoyorquina. 

Su primer gesto es dejar encima del escritorio de Wolfe un cheque de 100.000 dólares; quiere que el investigador la libere de la vigilancia a la que la tiene sometida el FBI.

Es la primera novela que leo sobre este detective y no hemos conectado en absoluto... la manera de escribir o de definir la trama y la acción me han hecho salir de ella sin casi ni entrar.

Un detective distinto tanto en el aspecto físico como el sus aficiones fuera de su profesión hacían presagiar una buena aventura y sobretodo, algo distinto de lo habitual pero me ha fallado el feeling.

Sin conexión emocional o de algún tipo con el libro es muy difícil que éste termine gustando y eso es lo que ha pasado con este. No es problema de identificación (no me es necesario para mi) es más de química, de manera de escribir, de describir, de como contar la historia, de sus personajes y como lo cuentan...

Como siempre digo, que a mi no me haya gustado no tiene que ser motivo para que lo leáis y lo disfrutéis, esto es sólo una opinión y es muy particular. Seguramente lo hubiera leído en otro momento y me hubiera gustado, o no... eso nunca lo sabré.

1 comentarios :

  1. No lo conocía. Y tus impresiones no me animan mucho.
    Besotes!!!

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